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EL CAMINO DE SANTIAGO POR EL
RECORRIDO PRIMITIVO _______
8-14 agosto de 2009
El
mes de agosto se presta a múltiples actividades difíciles de armonizar
durante el resto del año. Se trata, sin duda, del momento ideal para
centrarse en acciones formativas, deportivas, de ocio, viajeras, etc. Este
verano emprendimos una actividad que integra todas ellas: el Camino de
Santiago.
Elegimos el Camino Primitivo, así que salimos de la catedral de Oviedo un
nublado sábado rumbo a Grado, destino final de la primera etapa. El
Primitivo, a diferencia del Camino Francés, se caracteriza por presentar
escenarios de poco asfalto y mucho bosque. Es la menos transitada de las
rutas que llevan a Santiago, pero la estructura alberguista es escasa en
algunas poblaciones, aunque esta circunstancia se compensa con la
hospitalidad y atenciones de los vecinos y lugareños.
Durante las cuatro
etapas que anduvimos conocimos a muchísimos peregrinos, algunos caminaban
solos y otros en parejas o grupos. Nos encontramos con peregrinos canarios,
leoneses, vascos, madrileños, malagueños así como checos, canadienses e
italianos. El Camino es como una suerte de Torre de Babel donde todos hablan
el lenguaje de la convivencia y del afecto sincero.
La experiencia de sentirse peregrino no tiene parangón. Las sensaciones son
siempre intensas, desde las inevitables ampollas, provocadas por las
rozaduras del calzado, hasta los generosos menús del peregrino que sirven en
la mayoría de restaurantes y tabernas. Un curtido peregrino decía que el
Camino te reconcilia con la humanidad, desde luego no exageraba lo más
mínimo.
Jose Carbonell.
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