22 febrero 2001

Noticias de Comunicación

1. "En la transición española, la prensa tuvo que ser el 'Parlamento de papel'".
    Antonio Fontán en COSO
2. Don Luka me "doctoró" en ética periodística
    Paco Grau en Las Provincias (Valencia)
3. Defensa de la intimidad. Respeto a la dignidad de todos
    Jesús Ballesteros en la UIMP
4. Informar sobre las guerras es cada vez más difícil
    Maggie O'Kane en The Irish Times
5. La televisión pública tiene que ser distinta
    Alfonso Sánchez Tabernero en El País

 

1. "En la transición española, la prensa tuvo que ser el 'Parlamento de papel'"
Antonio Fontán impartió una Sesión de Trabajo, organizada por la Fundación COSO
26 de enero de 2001

Antonio Fontán fue el ponente de la 6ª Sesión de Trabajo para profesionales de la comunicación sobre el tema La prensa en la transición española: una perspectiva de 25 años organizada por la Fundación COSO, en la que han participado profesionales de diversos medios de comunicación. El que fuera director del diario Madrid y uno de los políticos más notables de la transición política española, hizo un recorrido por las etapas que prepararon la llegada de la democracia, destacando el papel que jugaron los medios de comunicación en ese proceso. "Había -dijo- un gran sentido de concordia entre personas con proyectos políticos muy diversos, y la prensa tuvo que ser el ‘Parlamento de papel’, tribuna y lugar desde el que se levantaron banderas".

Fontán ha sido el único periodista español distinguido por el Instituto Internacional de Prensa, junto con otros 49 periodistas de todo el mundo, con el título de 'Héroes de la Libertad de Prensa' del siglo XX.

 

2. Don Luka me "doctoró" en ética periodística
Francisco Grau.
Las Provincias (Valencia), 18 de febrero de 2001

Cuando se nos amontonan los recuerdos es difícil ponerles orden, sobre todo si llegan a nuestra mente a remojo de los sentimientos que nos produce el recuerdo. Se ha muerto mi profesor de Etica Periodística en la Universidad de Navarra, Luka Brajnovic, "Don Luka'', como le conocíamos los cientos y cientos de periodistas que hemos pasado por sus clases de Literatura Universal y Deontología Periodística. Era croata. Tenía 82 años. Y, además de periodista, era novelista y poeta. Cuando alguien se muere todo el mundo suele decir maravillas de él. Pero en algunos casos resulta imposible tratar de recordar algo negativo en el comportamiento del personaje. Eso es lo que ocurre con Don Luka. Su recuerdo, que en mi caso se remonta a veinte años atrás, no puede ser más positivo. Siempre le vi sonriente, amable, cariñoso, educado, sutilmente irónico, espiritual, profundo conocedor de las materias que impartía y sencillo.

Un día, a punto ya de terminar mis estudios de Periodismo me dio una tremenda lección que nunca he olvidado. Yo conocía la historia de su vida de oírsela contar en tertulias con alumnos. Sabía que en 1943, en plena Guerra Mundial, cuando viajaba por Croacia, el tren en el que iba descarriló por las bombas de los guerrilleros de Tito. Le hicieron prisionero y contaba que cuando iban por uno de los caminos que conducían al campo de concentración, llegó un grupo de guerrilleros a caballo. Entre ellos estaba Tito, al que se fijó que le faltaba un dedo de una mano. Continuaron su camino. A Don Luka lo condenaron a muerte, consiguió huir y, terminada la guerra se estableció en España. Para entonces, Tito mandaba en Yugoslavia. Pero el Tito que conocíamos, según Don Luka, no era el auténtico porque no le faltaba ningún dedo y la hermana de Tito tuvo problemas por decir que el que estaba al frente de Yugoslavia no era su hermano.

Era una historia fantástica que yo recordé cuando el 4 de mayo de 1980, en mis últimos días en la Facultad de Ciencias de la Información, murió Josip Broz Tito.

Cuando uno está estudiando lo normal es estar sin un duro.Estaba a punto ya de dar el salto a la vida profesional. Se me ocurrió el gran negocio. Apenas lo pensé y se lo propuse a Don Luka. El me contaría la historia sobre el falso Tito, la escribiría y trataría de vendérsela a una revista sensacionalista que pagaría una pasta que nos repartiríamos. Recuerdo la mirada cariñosa y pícara de Don Luka. Me sonrió y me dijo que él no estaba dispuesto a contribuir a las ventas de una publicación que hacía del escándalo informativo su razón.

Vi volar el dinero que ya había imaginado en mi bolsillo y sentí mucha vergüenza. Claro que con aquella conversación me doctoró. Por eso, años más tarde, copié una frase suya: "Cualquier periodista puede hacer concesiones a ciertas circunstancias, pero le pesará en su conciencia toda la vida. Pienso que es mucho mejor ser exigente con los propios juicios y con uno mismo que ser una veleta que se mueve según el viento que sople''.

Me ha parecido interesante traer esta cita para ponerla a la consideración de mis colegas y, de paso, de todos ustedes, que deben exigirnos a los periodistas que seamos, de verdad, como decía mi querido Don Luka, "un servidor que pone su capacidad, cualidades y posibilidades de un experto inteligente y honrado al servicio de los demás''.

Más información sobre Luka Brajnovic:
con motivo de su fallecimiento
breve semblanza de su vida

 

3. Defensa de la intimidad. Respeto a la dignidad de todos
Jesús Ballesteros.
Catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía política. Universidad de Valencia.
Mesa redonda sobre "Los valores socialmente vulnerables y la televisión", dentro del curso "La televisión como agente cultural", dirigido por el Prof. Luis Núñez Ladevéze, Valencia, UIMP, Noviembre 2000

(...) Son valores socialmente vulnerables que necesitan ser defendidos los valores referidos a la dignidad personal, a la intimidad, a la estabilidad familiar, tal como pone de relieve la Constitución española en el artº 20 ( Nuñez Ladevéze, Luis Política y medios de comunicación, Madrid, FAES, 1999, p. 39, 40 y 44). Se trata de impedir que las personas puedan ser tratadas como objetos. Como dice la ley española de 1980 sobre TVE: hay que defender "el respeto por el buen nombre, la reputación y la privacidad del individuo y por todos los derechos y libertades reconocidos en la Constitución".

Este es el punto tal vez en nuestra opinión el que más se ha retrocedido en los últimos años especialmente debido a la aceptación social de la programación que incluye la venta de la intimidad.. En estos casos se va más allá del simple reality show para pasar a la expropiación consentida de la intimidad. Se cobra por participar, a cambio de someterse a interrogatorios que ofenden claramente la dignidad de la persona entrevistada. La TV se convierte así en un show de Truman, por hacer referencia a la excelente película de Peter Weis., contando en este caso con el consentimiento de Truman.

La venta de la intimidad elimina el carácter inviolable del derecho por parte de terceros, concretamente reporteros, ya que si se renuncia a la defensa de la propia intimidad, no se puede pretender que los demás deban respetarla. Se da un proceso de abyección, en el sentido etimológico del término, de venta barata, de abandono de lo más valioso, ya que lo que se vende pertenece al ser del hombre en su dimensión más sagrada lo que debería considerarse inalienable, indisponible, invendible permaneciendo fuera del comercio y sin embargo se vende como si fuera una res perteneciente al ámbito del tener. (...)

 

4. Informar sobre las guerras es cada vez más difícil
Paul Culien
The Irish Times (Dublín, Irlanda), 14 de febrero de 2001

Maggie O'Kane, del diario "The Guardian", una veterana de guerras y otras situaciones de emergencia durante la década de los '90, afirmó que los conflictos resultan cada vez más difíciles de cubrir informativamente y, posiblemente, más peligrosos. Cada vez más, los periodistas son percibidos como un objetivo: en la guerra de Bosnia fallecieron más de treinta, por ejemplo, frente a las doce víctimas que hubo en total en Vietnam.

Añadió que, debido al riesgo creciente, las grandes agencias de noticias dan menos oportunidades, tanto de plantilla como de equipo para estos trabajos. Han crecido "de modo cobarde", y no tienen el sentido de la obligación moral de distribuir estas noticias.

(...) Una segunda razón para el descenso en las exigencias informativas en estos ámbitos se debe al sistema de "equipos" con el que prefieren operar cada vez con mayor frecuencia los ejércitos occidentales y las asociaciones internacionales de ayuda humanitaria durante las situaciones de crisis. En un "equipo", las plazas para "periodistas" son limitadas y las visitas se realizan bajo control. La Sra. O'Kane describió estos "equipos" como un "formidable y sutil mecanismo de control", que lleva a que los informadores se peleen entre ellos por obtener alguna de las mejores posiciones. El creciente volumen de información de los medios informativos es otro de los problemas. "Nos vemos obligados a producir una cantidad tan grande de material cada cierto tiempo, y para un determinado horario, que uno acaba preguntándose: ¿dónde cabe, en esta situación, el verdadero periodismo?" (...)

 

5. La televisión pública tiene que ser distinta
Alfonso Sánchez-Tabernero.
Decano de la Facultad de Ciencias de la Información. Universidad de Navarra.
El País, 21 de enero de 2001

(...) La televisión pública tiene sentido si se convierte en voz autorizada en el panorama audiovisual: si proporciona información que no responde directamente a intereses comerciales o políticos, si emite programas diferenciados y de calidad, si es capaz de influir en los estándares profesionales de los canales privados.

(...) Los canales privados no emiten contenido de la mayor calidad posible, sino aquellos que les proporcionan una mejor relación coste-audiencia; en cambio, las televisiones públicas no tienen una presión directa por la audiencia o por la rentabilidad. (...)

Los canales públicos deben poner especial énfasis en programas informativos, culturales, educativos y en otros contenidos que favorezcan la solidaridad y la cohesión social; sin embargo, no pueden ser meros complementos de lo que no emiten los privados, porque se convertirían en ofertas minoritarias, con escasa capacidad de cumplir la función de "referente" para los demás canales.

(...) [La TV pública necesita] financiación menos dependiente de la publicidad, En algunos países -como Gran Bretaña, Japón o Australia- las televisiones públicas se financian íntegrametne mediante impuestos o subvenciones. En otros casos -como Alemania, Canadá y Holanda-se establecen límites estrictos a la publicidad, por lo que este tipo de ingresos no sobrepasa el 30% de los ingresos totales. Italia con el 37%, y Francia con el 50%, se encuentran en un grado mayor de dependencia publicitaria. En España, la publicidad ha supuesto estos últimos años el 64% de los ingresos de RTVE.

Sólo si los canales disponen de una subvención suficiente y estable dejarán de convertirse en otros competidores más del sector, preocupados por retener su audiencia a cualquier precio. (...)