15 octubre 2001

Noticias de Comunicación
Boletín nº 10

1. El profesor Desantes, Doctor Honoris Causa por la Universidad de Piura
2. Los talibán o la guerra de otro mundo
    Análisis de los talibán en el último libro de Ahmed Rachid
3. Contra la entropía informativa, cualificar la información

    Antxon Sarasqueta analiza el efecto de la masificación informativa
4. La Fundación COSO participa en el III Congreso Católicos y Vida Pública: "Retos de la nueva sociedad de la información"


1. El profesor Desantes, Doctor Honoris Causa por la Universidad de Piura, Perú

El profesor José María Desantes Guanter, primer catedrático español de Derecho de la Información ha recibido el pasado 28 de septiembre el Doctorado Honoris Causa por la Universidad de Piura, en Perú. En la actualidad, el profesor Desantes es miembro del Comité Asesor de la Fundación COSO, con la que ha colaborado desde sus inicios.

En las palabras de agradecimiento ante la Corporación Académica, glosó los buenos recuerdos de Piura que conserva durante los años en los que ha estado vinculado a la Universidad. Recogemos a continuación algunas de sus palabras:

"A través de una facultad cuyo objeto de estudio constituye el nervio de toda universidad, que es comunicar, y de mi visita esporádica a otras facultades humanísticas y a las escuelas técnicas piuranas, he podido advertir el esfuerzo que supone la prodigiosa aventura de ir desentrañando, paso a paso, la síntesis global de la ciencia, acertando a consolidar lo clásico, que es lo que tiene clase, y su proyección a lo nuevo, de modo que la tradición no suponga un freno, sino un impulso hacia el progreso, que es mucho más que el mero bienestar material. Trabajos intelectuales variados en su origen, coinciden en su desembocadura. Por no separarme del significado del acto que estamos celebrando, la imagen polícroma de las vestes que representa la Ciencia de cada uno, queda armonizada por la unidad de un rito formal que la Universidad va decantando, como una praxis académica que -splendor unitatis- es su estilo propio. Y esta forma, que denota una sustancia, no se configura para hoy ni para el próximo cincuentenario, sino para siempre. Porque la Universidad que cumple el fin fundacional, sin una fingida neutralidad ideológica, sino siguiendo la línea de lo armónico entre fe y ciencia, no puede morir. Antes bien, por la potencia intrínseca de esta sinergia, va profundizando sistemáticamente sus cimientos y consiguiendo arraigo en virtud del estudio. Estudio creador que provoca la alegría, patrimonio de esta Universidad que, por encima de las dificultades, posee la virtud de poder amar la verdad con la independencia y la libertad que da el saberse un medio para un fin: formar personalidades dispuestas a emerger en la vida por la asimilación formativa y no por la acumulación progresiva de datos. La verdadera libertad, según Platón, convierte al hombre en dueño y no servidor de su discurso. La Universidad de Piura tiene clara, en su dialéctica, su razón de servicio: capacitar a aquéllos que sabrán resolver libre y responsablemente los problemas que la complejidad de la vida les planteará como los mejores profesionales, como los forjadores de su propio destino que, integrado con el de su conciudadanos, proyectará el futuro de la comunidad peruana y el de la comunidad universal."

 

2. Los talibán o la guerra de otro mundo
Reproducimos a continuación un extracto de un artículo publicado por Manuel Cruz sobre los talibán
Manuel Cruz, Aceprensa 40/01

El periodista paquistaní Ahmed Rachid, uno de los más destacados especialistas del Asia Central, ha publicado Los talibán: el Islam, el petróleo y el nuevo “Gran Juego” en Asia Central. Rachid, que ha informado sobre Afganistán desde 1979, proporciona las claves para entender mejor al más extremista movimiento islámico en el mundo de hoy.

El gran valor del libro de Rachid reside en la capacidad de análisis del autor, su exhaustiva documentación y el gran conocimiento que tiene del mundo islámico, del que procede. Se trata, por tanto, de un libro escrito desde la cercanía geográfica y religiosa, aunque su independencia de cualquier facción le ha permitido realizar una profunda disección de una de las más crueles guerras civiles de nuestro tiempo. Una guerra que apenas hubiera tenido trascendencia de no ser por la brutalidad de los nuevos gobernantes, su total insensibilidad ante el dolor ajeno y, sobre todo, por la humillación a que son sometidas las mujeres.

“Purificar” el país

Conviene subrayar, en todo caso, que la raíz religiosa que impulsó a los talibán a tomar las armas para “purificar” el país después de la marcha de los invasores rusos, no explica más que una faceta de la asombrosa guerra afgana. Así como en la vecina Irán se impuso una revolución islamista como consecuencia de la corrupción del régimen del Sha y su alianza con Estados Unidos, en Afganistán –donde nadie ha puesto en duda el carácter islámico del Estado, sea quien sea el gobernante– los talibán, enemigos de los chiítas, llegaron a dominar el país gracias a la ayuda abierta de Estados Unidos, Arabia Saudita y el vecino Pakistán. Sin embargo, hoy alardean de despreciar a sus aliados y proclaman su auténtico objetivo: la recreación en Afganistán de los tiempos del profeta Mahoma, una marcha atrás de mil cuatrocientos años en el reloj de la historia.

Los talibán, además, viven en una austeridad tan extrema que para mantenerse les basta con el contrabando, el narcotráfico y los sobornos que reciben de las mafias del transporte, además de la corte que les hacen las grandes empresas en pugna por las concesiones petrolíferas y los oleoductos necesarios para evitar el paso por tierras iraníes. Mientras tanto, la población tiene que recibir ayuda alimentaria internacional para subsistir. Es decir, el “gran juego” del petróleo, que allí donde es practicado deja un reguero de sangre y muerte, como ya hemos visto en la guerra del Golfo.

Los orígenes: la guerra fría

El origen inmediato de esta guerra de otro mundo lo encontramos en noviembre de 1979, cuando se produce la invasión soviética en apoyo de un grupo de oficiales formados en Moscú y que habían dado un sangriento golpe de Estado contra –nueva paradoja– un simpatizante de la URSS, Mohamed Daud. Este había gobernado con la ayuda económica y militar de Moscú... gracias a la cual pudo desembarazarse de los dirigentes de un incipiente movimiento fundamentalista musulmán. Conviene recordar sus nombres porque, años más tarde, se convertirían en los auténticos “señores de la guerra”, contra la URSS primero y entre sí después: Gulbuddin Hykmetiar, Barhunuddin Rabbani y Ahmad Sha Masud, el “León de Panshir”. Todos ellos encontraron un cómodo exilio en el vecino Pakistán islámico que, al poco tiempo, se transformaría en la palanca de la guerra contra el invasor soviético.

De esta manera, en un corto y dramático período de pocos meses, Afganistán entró de lleno en el escenario múltiple de la “guerra fría”. Los fundamentalistas musulmanes no tardaron en organizar la resistencia al gobierno comunista de Babrak Karmal y al ejército soviético con la ayuda masiva de Estados Unidos y sus aliados musulmanes Pakistán y Arabia Saudita, enemigos a su vez de la naciente revolución jomeinista en Irán. Fue la primera “guerra santa” contra los infieles comunistas. Costaría más de millón y medio de muertos y duraría hasta 1989, cuando, finalmente, el ejército rojo se retiró vencido por los muyahidines (combatientes)... y por la perestroika. En ese momento empieza a surgir una nueva generación de muyahidines, los talibán, plural de talib, que significa estudiante del Islam.

“Luchamos contra musulmanes descarriados”

En la primavera de 1994 se presentaron ante el profesor, conocido por su integridad, un grupo de vecinos de Singesar para denunciar a un cabecilla que había secuestrado a dos adolescentes a las que raparon la cabeza para luego ser violadas por todos los componentes de un campamento militar. Mohamed Omar enroló a unos treinta estudiantes de su madrasa y con dieciséis fusiles atacaron la base, liberaron a las muchachas y colgaron la cabeza del comandante en el cañón de un tanque. También capturaron gran cantidad de armas y municiones. Más adelante diría Omar: “Luchamos contra musulmanes descarriados”. Tras algunas acciones de este estilo, los talibán empezaron a recibir numerosas peticiones para que interviniesen en disputas locales.

Así surgió el movimiento talibán. Nutrido por los estudiantes de las numerosas madrasas situadas al otro lado de la frontera, en su mayoría de la etnia pashtun, y con la ayuda de los servicios de inteligencia paquistaníes, fue apoderándose poco a poco de poblados vecinos donde eran recibidos como libertadores. Su programa de acción era –y es– bien simple: restaurar la paz, desarmar a la población, reforzar la ley islámica (sharía) y defender la integridad del carácter islámico de Afganistán. Como quiera que los demás muyahidines que habían declarado la yihad (guerra santa) al invasor soviético se habían instalado en el pillaje, la corrupción y la guerra, los talibán enarbolaron la bandera de la purificación. Por su juventud y escasa preparación, no solo desconocían la historia del país, sino que daban al Corán escasamente estudiado una interpretación política idílica: la restauración de la sociedad existente en los tiempos de Mahoma.

 

3. Contra la entropía informativa, cualificar la información
Ante el problema de la masificación informativa
Nueva Revista, n. 77 (extracto)

En un sugerente ensayo publicado en Nueva Revista, n.77, Antxón Sarasqueta analiza el efecto potenciador que la comunicación digital está imprimiendo en nuestro sistema inteligente, y se detiene en el problema de la actual masificación de la información:

"(...) los problemas producidos por la masificación de la información hacen que centros de estudios como el Media Lab de Boston dediquen programas a estudiar el futuro informativo en su doble vertiente, para el usuario y los medios de comuniacción. Capacidad de digerir la información por una parte y, por otra, que aquella no sea indigesta y empache por su baja calidad, lo que se resume en trabajar con información cualificada. La calidad en la información es uno de los requisitos para no quedar atrapados ni sumergidos en la entropía de la información inútil que fluye cotidianamente. Dimensionar la realidad supone trabajar con ideas e información cualificada; de lo contrario, las personas se ven desbordadas y desorientadas por la masa de una información que no controlan (y generalmente de alta contaminación)."

 

4. La Fundación COSO participa en el III Congreso Católicos y Vida Pública: "Retos de la nueva sociedad de la información"

La Fundación COSO participará en el III Congreso Católicos y Vida Pública: "Retos de la nueva sociedad de la información", que se celebrará en Madrid los días 26 a 28 de octubre, con una comunicación titulada "Formación ética y servicio a la sociedad", encuadrada en la 2ª Sesión del Congreso, que trata sobre la "Responsabilidad social de los profesionales de la comunicación". Ofrecemos a continuación un extracto de la comunicación.

FORMACIÓN ÉTICA Y SERVICIO A LA SOCIEDAD

La mayor grandeza, y a la vez el mayor riesgo de los medios de comunicación es su capacidad para modelar el carácter de la sociedad. Algunas corrientes de opinión minimizan la faceta educativa del periodismo; sin embargo, de que su influencia sea más o menos positiva dependerán en gran medida el empuje, la creatividad, la capacidad de apertura a lo diferente y hasta la paz y la salud sociales. Por eso, la sociedad demanda, cada día, respuestas éticas de los profesionales de la comunicación.

En el proceso informativo intervienen diversos elementos -fuentes, empresas periodísticas, redactores...-, y a todos ellos afectan los requerimientos éticos. La responsabilidad ética es compartida, pero el periodista se enfrenta en solitario -desde la riqueza de su reflexión, sus valores, su sentido de la libertad- a su trabajo cotidiano. Podemos decir que está solo, gozosamente solo, ante los problemas a los que ha de dar respuesta con profesionalidad y ética. Ahí la formación permanente juega un papel esencial, y adquiere carácter de verdadero deber para el periodista, exigencia correlativa a la responsabilidad de los medios de comunicación de valorar e incentivar, como una auténtica inversión, el esfuerzo de sus profesionales por mejorar la propia formación.

La Fundación COSO para el Desarrollo de la Comunicación y la Sociedad es una iniciativa formativa surgida por el interés de un grupo de periodistas valencianos que, con buenas dosis de entusiasmo y profesionalidad, en abierta colaboración con otras entidades y la estructura más ágil y sencilla posible, ha logrado consolidarse como un instrumento útil y con buen grado de aceptación. Más de mil doscientos profesionales han participado ya en alguno de sus seminarios, sesiones de trabajo, tertulias-coloquio, y otras actividades -master en dirección de comunicación, cursos de especialización europea, viajes de estudio, etc.-, que han buscado ser medios eficaces para la formación permanente de los profesionales de la comunicación y para ampliar sus opciones laborales. En este sentido, los cursos de autoempleo para periodistas han sido una aportación original en la Comunidad Valenciana.

Al debatir sobre las más diversas áreas de la comunicación, se han puesto de manifiesto con frecuencia los aspectos éticos del trabajo del informador y la conciencia de la trascendencia social de su tarea. Muchas veces se ha redescubierto que, en el campo informativo, profesión y ética son una misma cosa, y que calidad informativa y calidad ética o van unidas o no existirán.

La formación, el deseo de seguir aprendiendo y mejorar las propias destrezas, actúa como un catalizador para el ejercicio del buen periodismo, y produce un enriquecimiento personal que favorece un mejor servicio a la sociedad. Dar lo mejor de sí será siempre el reto del profesional de la comunicación.