
26 noviembre 2001
Noticias de Comunicación
Boletín nº 12
1. Miguel Gil recibe el premio Brajnovic a título póstumo
2. Cae la publicidad en Internet
3. Medios de comunicación y salud: los derechos de los más débiles en peligro
4. Internet con semáforos
Una firma guipuzcoana desarrolla un sistema propio de filtro para la Red
1. Miguel Gil recibe el premio Brajnovic a título póstumo
ABC, 18 de noviembre de 2001 La Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra otorgó ayer el V Premio Brajnovic de la Comunicación que en la presente edición se ha otorgado a título póstumo al reportero de guerra, Miguel Gil «por la excelente, arriesgada y humanitaria labor profesional que desarrolló en muchos frentes de batalla como Bosnia, Kosovo, Chechenia, Congo, Liberia, Ruanda, Sudán y Sierra Leona». El director de informativos de La 2 y amigo de Miguel Gil, entregó el premio a su madre, Patrocinio Macián, en un acto que se celebró en el Aula Magna de la Universidad de Navarra.Lorenzo Milá destacó que el acto que nos ha reunido a todos aquí quiere ser un homenaje a esos profesionales en la persona de Miguel Gil, un español que se jugó la vida en muchos frentes de batalla y que fue -casi desde el principio- un personaje emblemático para sus compañeros de profesión», señaló.
El 24 de mayo de 2000 una emboscada guerrillera en Sierra Leona acabó con la vida del periodista español Miguel Gil de la Mora Macián, que trabajaba para la agencia norteamericana Associated Press Television News. Milá destacó que «Gil fue un corresponsal de guerra que hizo de su vida un servicio a sus compañeros, a la verdad de los hechos y a las personas inocentes que padecen los conflictos bélicos».
El galardón Brajnovic de la Comunicación fue instituido con el fin de premiar una trayectoria profesional comprometida con la defensa y el fomento de la dignidad y los valores humanos. Desde 1997, la Facultad de Comunicación concede anualmente el Premio Brajnovic, que el pasado año recayó en Antonio Fontán (2000).
2. Cae la publicidad en Internet
Aceprensa, Servicio 152/01Aceprensa en su servicio 152/01, analiza la situación creada en los medios digitales, a consecuencia de la caída del 30% en el precio de los banners.
"En Internet, el maná publicitario nunca ha sido muy abundante y ahora está en baja; el comercio electrónico no ha cumplido sus promesas; así que el internauta, acostumbrado al "gratis total", está quedando en primera línea de fuego. Proveedores de acceso a Internet, diarios digitales y webs especializadas empiezan a rogar a los internautas que pasen por caja. (...)
Las ediciones digitales empiezan a pensar que el cobro de un abono al internauta o el pago por visión puede aportar recursos más sustanciosos y estables que la publicidad.
Entre los grandes diarios, The Wall Street Journal es el único que ha logrado hasta ahora una audiencia respetable (591.000 abonados) exigiendo el pago de una suscripción (59 dólares al año). Estos internautas, de los cuales las dos terceras partes no son suscriptores de la edición impresa, aportan 25 millones de dólares, casi tanto como la publicidad. Pero no está claro que este precedente sirva para otros diarios con informaciones de ineterés general. Pues buena parte de los suscriptores de wsj.com lo que valoran es la información financiera más especializada que pueden aprovechar en sus negocios. En cambio, su rival británico, el Financial Times, no ha intentado por ahora cobrar a los dos millones de internautas que visitan cada mes su edición digital. Quizá espera que el mercado esté maduro.
Para que el abandono del "gratis total" no sea tan traumático, algunas ediciones digitales implantan soluciones intermedias: el acceso sigue siendo gratuito, pero hay contenidos o servicios que pasan a ser de pago. (...)"
3. Medios de comunicación y salud: los derechos de los más débiles en peligro
Zenit, 18 de noviembre de 2001Al avance en la investigación biológica y genética no siempre le corresponde un incondicional respeto del carácter inviolable de la vida humana, constató la Conferencia internacional «Salud y Poder» que se celebró en el Vaticano del 15 al 17 de noviembre por iniciativa del Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud.
El portavoz de esta profunda preocupación de la Iglesia católica fue el arzobispo John Foley, presidente del Consejo Pontificio de las Comunicaciones, quien al intervenir el pasado viernes ante un auditorio de científicos, médicos, teólogos, especialistas y universitarios, en el Aula del Sínodo, puso el ejemplo de la investigación sobre células estaminales y de la eutanasia.
En estos dos casos, constató, los medios de comunicación no siempre han mantenido el respeto debido por «los inviolables e inalienables derechos de los débiles», ya sea que estén a punto de nacer o cercanos a la muerte.
El arzobispo estadounidense, tras afrontar el problema de la incidencia de la publicidad y de las ganancias económicas en las decisiones de las sociedades farmacéuticas, indicó algunos principios fundamentales que deben orientar la conducta de los medios de comunicación a la hora de afrontar cuestiones médicas.
Es necesario, afirmó el «ministro» del Papa para las comunicaciones, «tener periodistas preparados no sólo en técnicas médicas, sino también en filosofía moral», pues deben comprender que «en ocasiones el éxito tecnológico no significa necesariamente un triunfo moral», y que los «progresos de la técnica deben ser sometidos a un válido análisis moral».
El presidente del Consejo Pontificio de las Comunicaciones Sociales recordó que los medios de comunicación a mediados del siglo pasado «no tenían miedo de identificar algunas formas de experimentación médica como atrocidades».
Quizá, consideró, porque estos experimentos «con frecuencia fueron realizados por potencias hostiles con prisioneros de guerra indefensos o con civiles inocentes detenidos en campos de concentración».
Pero estos «experimentos tienen todavía lugar con embriones --denunció-- que son destruidos para que la investigación pueda seguir adelante».
Haciendo eco al estudio «Ética en las comunicaciones», publicado por el Consejo Pontificio de las Comunicaciones Sociales, el arzobispo constató que «es necesario conocer la verdad --científica, económica, y moral-- sobre los descubrimientos médicos y las políticas sanitarias» y que los «derechos de quienes sufren» deben ser respetados como superiores a otro tipo de intereses.
«La cobertura de los medios de comunicación sobre los enfermos y sobre los que cuidan de ellos --concluyó monseñor Foley-- no debe sólo informar nuestras mentes, sino también tocar nuestros corazones para suscitar en el servicio de los enfermos y de los pobres eso que la Madre Teresa llamaba correctamente como el poder del amor».
4. Internet con semáforos
La firma guipuzcoana Optenet, cuya sede central está en San Sebastián, es la única empresa europea que ha desarrollado un producto propio de filtrado de acceso a Internet. Un sistema que, por un lado, facilita un uso adecuado de la Red en los centros de trabajo y, por otra parte, impide a los menores acceder a contenidos nocivos.
Una firma guipuzcoana desarrolla un sistema propio de filtro para la Red
El País 14 de octubre de 2001Optenet nació en 1997 precisamente con la intención de cubrir el "vacío" que existía en el mercado para evitar que los niños accedan a través de Internet a páginas relacionadas con la pornografía, la violencia, el racismo, las sectas, las drogas y otros contenidos que puedan atentar contra los derechos de los menores. "Se probaron herramientas americanas, que eran las únicas que existían entonces, y se vio que eran un auténtico coladero. Decidimos entonces montar un desarrollo propio", relata el director gerente de la empresa guipuzcoana, Rafael de Lecea. Asegura que, hasta donde él sabe, "no hay ninguna otra empresa europea que tenga un sistema propio" de filtrado.
La firma creó el año de su nacimiento una versión para servidor orientada a los centros educativos. Tres años después la empresa guipuzcoana lanzó la versión para ordenador personal, dirigida fundamentalmente a los hogares. "Los padres se bajan de la web www.optenet.com una versión que cuesta 5.800 pesetas, se la instalan en el PC de su casa y evitan que sus hijos puedan navegar por sitios que les puedan dañar", explica De Lecea. Cuando el padre quiere acceder a Internet sin el sistema de filtrado no tiene nada más que introducir su contraseña para desactivarlo.
Todos los centros donde se imparte formación con ordenadores son susceptibles de incorporar el sistema de filtrado de Optenet, que cuenta con clientes en toda Europa y Latinoamérica. Sin ir más lejos, en Italia hay 10.000 colegios que tienen ya instalado el filtro de la empresa guipuzcoana, según apunta De Lecea (...).