17 febrero 2003

Noticias de Comunicación
Boletín nº 43

OPINIÓN
Silencio, se graba
    Artículo de Salvador Enguix, periodista

1. Las normas deontológicas del periodista
El Defensor del Lector de La Vanguardia, Josep María Casasús, señala 12 orientaciones para el trabajo periodístico
2. Estados Unidos y Gran Bretaña preparan nuevas liberalizaciones del mercado de la comunicación

Análisis sobre las tendencias en los dos grandes mercados mundiales de comunicación
3. Los medios buscan soluciones contra el envejecimiento de sus audiencias
Artículo sobre algunos diarios norteamericanos por ganar lectores jóvenes de 18 a 34 años
4. Dos artículos de opinión sobre un caso reciente en torno a la libertad de expresión
5. Marc Vicens, director de Kiss FM: «Hacemos una radio terapéutica para oyentes que se sienten agredidos»
Explica en una entrevista el éxito de esta nueva cadena para llegar a una adiencia de 800.000 oyentes
6. IV Certamen de JOVEN PERIODISMO AMBIENTAL
Convocado por Tetra Pak, la Asociación de Periodistas de Información Ambiental y la Fundación EFE

Opinión

Silencio, se graba
Salvador Enguix. Periodista

La utilización de la cámara oculta se ha convertido en una revolucionaria técnica para el nuevo periodismo de investigación. Así lo creen aquellas productoras y programas de televisión que con esta nueva forma de penetrar en la intimidad de las personas creen haber descubierto la piedra filosofal que permite destapar fraudes, descubrir engaños, sacar grandes exclusivas y, paralelamente, lograr buenas cuotas de audiencia.

Hasta el momento, son pocas las voces críticas ante esta nueva forma de periodismo, que tiene su origen en la utilización de la cámara oculta en algunos programas de televisión anglosajones que permitieron, entre otros, abrir al mundo los entresijos y miserias del mundo de la alta costura. En España, la popularización de esta técnica llegó con el fraude de las mises. Una periodista, con cámara oculta, se infiltró en varios concursos de belleza y, a partir de ahí, escarbó en las miserias de unos personajes que se hacen de oro falsificando actas, promocionando a sus candidatas y amañando votaciones.

El ejemplo tuvo gran repercusión. En Valencia, el mayor éxito de la cámara oculta ha sido el de descubrir que Fernando García, padre de una de las niñas de Alcasser, es sospechoso de haber malversado con todas las donaciones que recibió durante y después de la instrucción del caso. La primera pregunta que hay que hacerse es sobre la legalidad de una técnica que tal vez vulnera el derecho a la privacidad de las personas. La segunda es si hubiera sido posible lograr los mismos resultados sin meter una cámara en el bolso, la solapa o el zapato.

El periodismo de investigación ha basado su éxito en el respeto a las fuentes de información, y su protección, y en el trabajo constante y duro del profesional que no renuncia a verificar lo que estas fuentes le ofrecen. ¿Qué ocurrirá si estas fuentes creen que su privacidad puede ser vulnerada?. Silencio, sólo silencio. El periodismo, contra lo que se pretende, puede ser el gran perjudicado por la cámara oculta. Políticos, abogados, jueces, etcétera, tienen un motivo más para desconfiar de los periodistas. Existe una segunda razón. ¿Hubiera sido posible destapar los apaños en los concursos de mises o el posible fraude de Fernando García?. Tal vez no con la misma rapidez; pero sí que se hubiera conseguido. Algunos creen que esta técnica estaría justificada en algunos casos para descubrir redes de pederastia, drogas y prostitución. Se olvidan de que el periodista no es ni policía, ni fiscal, ni juez. Urge por tanto una reflexión objetiva y sincera en la profesión ante el uso de la cámara oculta; porque puede dañar el compromiso entre el informador y la fuente; y puede crear un falso referente para todos los aspirantes al periodismo que, tal vez, ven en esta técnica una manera fácil y rápida de hacerse un hueco en la profesión.

 

1. Las normas deontológicas del periodista
El Defensor del Lector de La Vanguardia, Josep María Casasús, señala 12 orientaciones para el trabajo periodístico
La Vanguardia, 11 febrero 2003 (resumen)

Los lectores tienen derecho a exigir que los periodistas sean diligentes, activos y tenaces, que no sean esclavos de la agenda que les dictan los agentes externos que dominan las iniciativas interesadas en materia de política, economía, cultura o deportes. Debemos velar, pues, por el cumplimiento de las normas deontológicas. Estos son los valores deontológicos que deben protegerse:

1) veracidad de las noticias
2) dignidad y privacidad de las personas
3) métodos dignos para obtener información
4) secreto profesional respecto a las fuentes que pidan ampararse en él
5) diferenciación entre géneros de información, interpretación y opinión
6) rectificación de nuestros errores
7) no aceptación de retribuciones o gratificaciones externas por el trabajo periodístico
8) renuncia a usar en provecho propio informaciones privilegiadas
9) presunción de inocencia
10) protección informativa de los menores
11) no discriminación por razones de sexo, raza, creencias, enfermedad y extracción social y cultural
12) fomento de la paz y rechazo de la violencia.

 

2. Estados Unidos y Gran Bretaña preparan nuevas liberalizaciones del mercado de la comunicación
Análisis sobre las tendencias en los dos grandes mercados mundiales de comunicación
Aceprensa Servicio 21/03, 12 febrero 2003 (resumen)

Los dos grandes mercados mundiales de la comunicación se preparan para sendos procesos de liberalización que cambiarán el panorama del sector. Tras dos años largos de debate en torno a las leyes reguladoras, en Estados Unidos y Gran Bretaña se avecina una nueva ola de fusiones y adquisiciones que llevará a una mayor concentración de la propiedad de los “media”. Entre presiones de los grandes grupos y voces contrarias –organizaciones de consumidores, productores, anunciantes...–, los órganos reguladores de ambos países pretenden dar respuesta al nuevo orden que las recientes tecnologías, y específicamente Internet y las comunicaciones vía satélite, dibujan en el horizonte. La cuestión es si la desregulación propiciará la aparición de oligopolios.

Los últimos meses han sido muy intensos para Sumner Redstone, presidente ejecutivo y principal accionista de Viacom, uno de los mayores consorcios de medios de comunicación de Estados Unidos, propietario –entre otras compañías– de los estudios Paramount y de la cadena televisiva CBS. En noviembre pasado viajaba a Londres para entrevistarse con el primer ministro Tony Blair pocos días antes de que se hiciera público el proyecto de ley británico sobre medios de comunicación. El 2 de enero unía su voz a la de otros dos gigantes, News Corp. y NBC, para reclamar a la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de Estados Unidos que levantara algunas de las restricciones vigentes a la concentración de medios. Viacom es uno de los grupos que más se beneficiaría de la flexibilización tanto en Gran Bretaña como en Estados Unidos.

Caen barreras

A ambos lados del Atlántico se anuncian medidas liberalizadoras similares (ver cuadros). Se elevarán los límites al número de estaciones de radio o televisión y a las cuotas de audiencia que pueden estar en manos de una misma compañía. Se permitirá poseer al mismo tiempo un periódico y una emisora en un mismo mercado local. Podrá haber fusiones entre grandes operadores de televisión.

Rupert Murdoch, dueño de News Corp. (cadena Fox en Estados Unidos, plataforma de televisión por satélite BSkyB en Gran Bretaña...), es otro de los grandes interesados en la nueva regulación británica. Es cierto que el gobierno prevé mantener la prohibición de controlar un canal de televisión a todo grupo que tenga el 20% del mercado nacional de prensa, caso en el que está News Corp. en Gran Bretaña. “Se podrá vender canales de televisión convencional al Politburó de Corea del Norte pero no a Sky. Hay una cierta falta de lógica, francamente”, comenta el responsable de BSkyB, Tony Ball. A cambio, News Corp. podrá seguir fijando las tarifas a los canales que quieran usar el satélite de BSkyB.

Los grandes están a favor

Tanto Murdoch como Redstone, al igual que el conjunto del sector, han dado la bienvenida a las nuevas reglamentaciones en ambos países, pues consideran que las leyes actuales se han quedado anticuadas. Las restricciones a la concentración, dicen, están pensadas para una época en que el menú de información y espectáculo era reducido, por el limitado número de vías de distribución disponibles. Pero las nuevas tecnologías han abierto una multitud de posibilidades de acceso a los contenidos: la banda ancha en Internet, la televisión digital, las nuevas posibilidades de elección a través de la radio de baja frecuencia o vía satélite y el webcasting. Para poder competir en este nuevo marco, alegan los grandes grupos, se necesitan regulaciones más flexibles. También la Asociación Americana de Periódicos, representante de 2.000 cabeceras que suman el 87% de la circulación diaria en Estados Unidos, considera anacrónica la prohibición de que una misma empresa sea propietaria de una emisora de televisión y de un periódico en un mismo mercado.

Gran Bretaña puede pasar de ser el ámbito con una regulación más estricta a ser el mercado más liberal cuando el próximo otoño el Parlamento apruebe la nueva normativa sobre el sector. Tres años habrán transcurrido entonces desde que se iniciaron los trabajos, que han estado acompañados por consultas al propio sector, a los ciudadanos y a los reguladores.

Voces en contra

Cada interesado ve las cosas a su modo. El proyecto británico cuenta con el beneplácito generalizado del sector. En cambio, los mayores detractores se encuentran entre los parlamentarios de la oposición y las organizaciones de consumidores. En opinión del demócrata liberal Lord McNally, el proyecto tiene peligros y fallos que, si no se enmiendan, “irán en perjuicio de la pluralidad, la calidad y la libertad de elegir en nuestros medios de comunicación”.

En Estados Unidos, Linda Foley, presidenta del sindicato Communications Workers of America, señala: “Una de las cosas más importantes que debemos hacer es ayudar a la gente a entender lo fundamental que es esta cuestión para nuestra democracia y para el acceso a informaciones veraces”. La de Foley es una de las decenas de organizaciones que se oponen activamente a la nueva reglamentación y piden un sistema que defienda la diversidad de opiniones, la libertad de información, la participación pública, la independencia, la creatividad y el debate político.

Esta oposición, sin embargo, obedece no solo a cuestiones de pluralismo, sino también a razones económicas. Algunos sectores y profesionales temen que la mayor flexibilidad reducirá sus posibilidades, porque los grandes conglomerados tendrán aun más poder de negociación. En este caso se encuentran los anunciantes, los productores de Hollywood, el gremio de escritores o la Federación Americana de Intérpretes de Televisión y Radio.

Se intuye que serán precisamente los grandes consorcios los que encontrarán nuevas oportunidades de inversión y de negocio. Y esta corriente no se quedará en el interior de las fronteras, sino que cobrará carácter transnacional, con un saldo todavía más favorable que el actual para los holdings norteamericanos. Así, los inversores británicos esperan grandes movimientos de fusiones y adquisiciones que provocarán un incremento del valor de las acciones. “Hacia finales del próximo año, podremos ver cómo empresas del calibre de Sony y Microsoft controlan una gran porción de las ondas británicas”, decía un ejecutivo británico en mayo pasado.

 

3. Los medios buscan soluciones contra el envejecimiento de sus audiencias
Artículo sobre algunos diarios norteamericanos por ganar lectores jóvenes de 18 a 34 años
Mediabriefing.com, 6 febrero 2003

La sensación está calando en los medios norteamericanos y cada vez adquiere más entidad como tendencia: los adultos jóvenes, la porción de la audiencia que se sitúa entre los 18 y los 34 años de edad, están cambiando los medios con los que eligen informarse. La poco halagüeña perspectiva de perder a la parte de público que abarca esa generación está provocando una reacción inmediata en los medios.

Por ejemplo, empresas del calibre de Gannett o Knight Ridder están sacando suplementos especiales con entrevistas a estrellas del cine o de la música, eventos, cotilleos y secciones de estilo y tendencias, que se insertan en los periódicos y se reparten gratuitamente en discotecas, bares y otros centros de ocio.

Además, Time, Newsweek y otras revistas han potenciado los reportajes dirigidos a este tipo de público, con cuestiones más cercanas a sus intereses y dando más importancia a cuestiones de interés social. Las cadenas de radio y televisión se orientan cada vez más en la misma línea, y muchas de ellas están dando cancha a presentadores más jóvenes.

La guerra de Chicago

Pero de todos los esfuerzos realizados recientemente para atraer al público de 18 a 34 años quizá lo más llamativo ha sido la pelea en Chicago entre dos medios dirigidos a este público. Desde el último Halloween los usuarios del transporte público pueden acceder a RedEye, del Chicago Tribune.

RedEye es una particular versión de su diario “mayor”. Los artículos principales de éste apenas ocupan un par de párrafos, y aunque la mayor parte de las historias proceden del Tribune, Associated Press y otros periódicos de la misma compañía como Newsday o Los Angeles Times, el tratamiento de las informaciones es muy diferente, adaptado al público cuya atención quiere reclamar.

La otra posibilidad informativa para los adultos jóvenes de Chicago es Red Streak, editado por Chicago Sun-Times. Esta compañía entendió pronto que o reaccionaban al movimiento de su competidor o podrían quedar fuera del mercado. En las últimas semanas ambos diarios han dejado de ser gratuitos después de dos meses.

Los medios clásicos no atraen audiencias jóvenes

Respecto a la influencia que puedan tener estos movimientos mediáticos en la captación del público joven, Jay Smith, presidente de Cox Newspapers cree que la fórmula podría ser la más imitada desde USA Today, en declaraciones recogidas por Newsday.com. Sin embargo, no todo el mundo confía en que esta sea la mejor manera de ganarse a los jóvenes lectores. Algunos periódicos han preferido centrar sus esfuerzos en sus sitios web o en sus medios tradicionales, añadiendo secciones específicas. Lo cierto es que las cifras cantan. Sólo el 33 por ciento de los cabezas de familia que tienen de 25 a 34 años compraron un periódico durante 2001. En 1985, ese porcentaje alcanzaba el 63%, según datos del Bureau of Labor Statistics. Por otro lado, entre 1986 y 2002 se produjo también un espectacular descenso en la audiencia de las revistas, que, según MediaMark Research, pasó del 44 al 28 por ciento. Y por si esto fuera poco, Nielsen Media Research asegura que el público del programa de noticias de la NBC presentado por Tom Brokaw tiene una media de edad de 56 años; el de Peter Jennings en ABC, 59, y Dan Rather en CBS llega a los 61. La gente joven prefiere canales por cable como Fox News, CNN y MSNBC.

Internet, ¿la solución?

Los medios tradicionales no están, de momento, sabiendo atender las necesidades informativas de esta población. John K. Hartman, profesor de periodismo de la Universidad Central de Michigan considera que los hábitos han cambiado. Según declara en Newsday.com, “a los jóvenes les gusta informarse rápido, quieren titulares pero no detalles. No se les ha educado creándoles la necesidad de estar completamente informados”.

Desde este punto de vista, Internet se presenta como una alternativa muy válida. Su carácter abierto fomenta esta percepción por parte de la gente joven como un medio accesible y eficaz para estar informado. Sin embargo, los movimientos de muchas webs de diarios hacia estrategias de cobro de contenidos se interpretan como un error o, al menos, como la mejor manera de “echar” a los lectores más jóvenes.

Captar a los aún más jóvenes

Precisamente la obsesión por acercarse al apetecible público de 18 a 34 años lleva a Editor & Publisher a preguntarse si no se estará descuidando otro tramo de edad de gran importancia: el de los adolescentes.

Esta preocupación no es gratuita. De hecho, se estima que los 24 millones de “teenagers” norteamericanos aportan un gasto potencial anual de 155.000 millones de dólares. Eso sin contar con la influencia que pueden tener en el gasto de sus familias. Por todo esto, la Newspaper Association of America ha encargado a Belden Associates un estudio sobre la influencia de los medios en los adolescentes y sus hábitos de consumo. El informe, presentado en el congreso anual de la NAA, presenta una conclusión clara: la mayor parte de los jóvenes que hoy son lectores de periódicos participaron en programas escolares especiales de introducción a la prensa. Dicho de otra forma: aunque hay lectores que nacen, la mejor manera de garantizarse un público en el futuro es hacerlo, y cuanto antes mejor.

 

4. Dos artículos de opinión sobre un caso reciente en torno a la libertad de expresión

Una sentencia histórica contra la libertad de expresión
Artículo de Javier Cremades, abogado
ABC, 12 febrero 2003

Son muchos los comentarios que podrían hacerse -prima facie- de la sentencia del juzgado de primera instancia número 43 de Barcelona que ayer, resolviendo provisionalmente el llamado caso Hesperia, condenaba a Telemadrid y al diario micanoa.com (hoy diariodirecto.com) a una indemnización multimillonaria -en Euros- a cinco conocidos jugadores del FC Barcelona por una lesión en su derecho al honor. Me limitaré hoy sólo a tres. El resto corresponden a un análisis más pausado y académico.

El primero es que la sentencia, al imponer unas muy elevadas indemnizaciones a favor de los fútbolistas -demandantes-,  rompe con la tradicional moderación con que la judicatura española (incluyendo en ella al Tribunal Constitucional) había contemplado las sanciones económicas derivadas de violaciones del derecho al honor. El objetivo, alabado de forma unánime por todos los especialistas, no era otro que evitar que en nuestro país se desarrollase lo que en Estados Unidos se ha venido a llamar un «mercado del honor». Poner precio, especialmente si es elevado, a un insulto o a un error que suponga una lesión a un derecho de la personalidad tan singular -e importante- como el honor es cuestión delicada. Una cosa es que se dañe el honor de un personaje público -conducta siempre repudiable- y otra cosa es que el personaje se forre por ello. Una práctica generalizada de lo que ayer hizo el titular del juzgado número 43 de Barcelona llevaría a una desnaturalización de lo que es la lesión de un derecho de la personalidad, a un aumento de la litigiosidad y a una nueva -y hasta la fecha desconocida- limitación de la libertad a informar. La posición preferente que en todos los ordenamientos jurídicos democráticos se concede a la libertad de expresión frente a otros derechos exige un especial cuidado en la creación de nuevas barreras al libre flujo de opinión e información, como es establecer sanciones especialmente onerosas a los medios de comunicación. Basta leer los razonamientos del magistrado Rafael de Mendizábal, hoy compañero mío de profesión y de despacho, en tantos votos particulares y sentencias del Tribunal Constitucional, para entender lo bien trabado de este argumento.

En segundo lugar, demuestra el juez desconocer profundamente la realidad de Internet sobre la que en parte recae la sentencia. El montante de la indemnización a la que deberá hacer frente micanoa.com es muy superior al presupuesto anual de la mayoría de los periódicos digitales españoles. Es de tal calibre la desproporción de la sanción impuesta que significará un profundo quebranto patrimonial de la sociedad editora, que deberá recurrir a medios extraordinarios para continuar ejerciendo el derecho del editor y de los informadores a informar y de todos los ciudadanos a recibir información plural y veraz. Internet ha supuesto un inusitado enriquecimiento de las fuentes de información para el público capaz de superar todas las barreras políticas y geográficas como se demuestra a diario en países como China o Irak donde el aire fresco de la red se ha colado por todas las rendijas gubernamentales que trataban de aniquilarla. La sentencia de ayer es un misil en la línea de flotación no sólo de micanoa sino de cualquiera que difunda información por Internet sin grandes estructuras financieras o empresariales que lo sustenten.

Por último, además de dos medios de comunicación, ha sido condenado, solidariamente con micanoa.com, al pago de 16.000.000 de pesetas más las costas del proceso, un informador, director del periódico digital a la sazón: Fernando Jáuregui. Y ello en virtud de una ley de prensa, la llamada Ley Fraga, de hace casi cuarenta años que estableció entonces la llamada responsabilidad en cascada, por la cual un director asume las responsabilades de cualquier información impresa en su periódico. Desconocía entonces el legislador, como todos, lo que era o había de ser Internet (tampoco existían entonces televisiones locales, ni privadas ni emisoras de radio con información propia). Una ley de prensa moderna exige una regulación específica del fenómeno Internet que, gracias al teletrabajo y a las claves que dominan el complejo universo técnico que se esconde detrás de Internet, cualquier colaborador puede meter un gol -nunca mejor dicho- al editor de un periódico electrónico. Así fue en este caso. Se trata, de cualquier forma, de una legislación inadecuada y anacrónica que pesa sobre los periodistas españoles y sobre todos los ciudadanos. Por otro lado, la nueva ley de enjuiciamiiento civil, que entró en vigor en enero de 2001, preve un moderno y eficaz sistema de ejecución provisional sin fianza de sentencias en primera instancia. Existen, lógicamente, excepciones, pero entre las que no se encuentra un caso como el presente. Es urgente instar una modificación parcial del artículo 525 de la ley, para incluir sentencias relacionadas con la libertad de expresión. La posibilidad de ejecutar provisionalmente sentencias no firmes pone potencialmente en riesgo la pervivencia de muchos medios de mediano y pequeño tamaño. El Ministerio de Justicia es sensible a este argumento y ha creado ya una comisión mixta técnica con la Asociación de la Prensa de Madrid para dar una solución a la grave cuestión.

Estamos ante una sentencia lamentable que, como las producidas frente a la revista cántabra «Realidad» -que acabó cerrando por esta razón-, o «El siglo», supone un paso atrás en la casuística que jalona la historia de la libertad de prensa en España. Me consta que el juez que ha dictado la sentencia es un jurista prudente. Asi lo ha demostrado durante toda su trayectoria profesional. El de ayer ha sido un profundo error cometido en el ejercicio de su función jurisdiccional. Sin entrar a valorar el fondo de la cuestión, cuyo desarrollo y fallo en la sentencia respeto -aunque recurriré en nombre de mi mandante al órgano superior-, las circunstancias aquí explicadas hacen de esta decisión una las más profundas heridas que ha sufrido la libertad de expresión en este campo diario de batalla informativa que es la piel de toro. No importa cuántos ejemplares tenga micanoa (que no los tiene), ni cuántos millones de televidentes sigan a diario Telemadrid. Si el juez estaba convencido de que se mancilló el honor de Kluivert y sus compañeros ha hecho bien en concederles la debida tutela judicial. En ningún caso sin embargo debía haber optado por imponer indemnizaciones tan elevadas que signifiquen o la muerte de un medio de comunicación o el desastre patrimonial de un periodista con muchos años de buen hacer a sus espaldas.


En defensa del periodismo digital
Artículo de Esteban González Pons, senador
Diariodirecto.com, 13 febrero 2003

El periodismo digital parece estar en peligro. La pervivencia de numerosos y pequeños medios de comunicación en Internet está amenazada, después de casi una década de periodismo en la Red, de un periodismo vivo que ha conseguido elevar el valor de la información simultánea y que ha puesto ritmo de vértigo a la noticia que se superpone a los hechos, permitiendo con todo ello a los lectores participar plenamente y sobre todo de forma activa en lo que tantas veces hemos llamado sociedad del conocimiento.

La sentencia que hemos conocido esta semana y que condena al director de este periódico, en el que gentilmente se me permite expresar mis opiniones, a una indemnización millonaria por una lesión en el derecho al honor de unos jugadores de fútbol, pone de manifiesto la vulnerabilidad en la que ejercen el derecho fundamental a la libertad de expresión los periodistas digitales de este país y, a la vez, da testimonio de lo lejos que la justicia queda de la nueva realidad mediática proporcionada por Internet y las Nuevas Tecnologías.

En primer lugar el hecho de que la aplicación de la reformada Ley de Enjuiciamiento Civil obligue a la ejecución inmediata de las sentencias del juzgado de primera instancia, independientemente de que sean revisadas en instancias superiores, supone una verdadera condena a muerte para muchos pequeños medios, casi todos en el periodismo digital, que no pudiendo afrontar las indemnizaciones tendrán que cerrar, por mucho que la Justicia termine dándoles la razón.

Los millones insignificantes para un gran grupo mediático pueden suponer para un modesto medio digital la oportunidad para su supervivencia, y no considero que esto sea en modo alguno beneficioso ni para la libertad de expresión, ni para el derecho de los ciudadanos a recibir una información verdaderamente plural.

En segundo lugar, no tiene sentido que las leyes traten del mismo modo y que la justicia se aplique por igual a los medios digitales que a los medios escritos, como no puede tratar de igual forma a las televisiones o a los medios radiofónicos, porque la agilidad de la información en Internet, no por ello exenta de credibilidad y rigor, crea nuevas responsabilidades pero también diluye otras, como la que la Ley de Prensa de 1966 expresa en su artículo 39 cuando dice que el director es responsable de todas las infracciones que se cometan a través de su medio, algo del todo impensable en un periódico digital en continua adaptación a los acontecimientos y en el que el director ya no puede ser el único guardián de la información.

Imagino que esto requiere nuevos planteamientos para nosotros, los legisladores, pero hoy simplemente como comentarista digital solidario con mis colegas de Red quisiera advertir del daño irreparable no sólo para los periodistas, sino para los ciudadanos que supondría la desaparición de este nuevo modelo de comunicación que nos ha proporcionado además de información veraz, mucha frescura y algo más de rebeldía.

Desde esta columna, por Fernando, pero no sólo por él, también por Federico y por Antonio y por otro Antonio, por todos los que creemos que Internet es un nuevo espacio de comunicación, hago un llamamiento a todos los editores, directores y periodistas digitales para que sumemos esfuerzos en la defensa de este caso.

Hoy es Fernando, mañana puede ser cualquiera de nosotros, y pasado mañana será la libertad de expresión electrónica. Si algunos todavía no saben lo que es Internet y por qué Internet es algo nuevo, nuestra responsabilidad es explicárselo, pero también la de ellos es no adoptar decisiones que entorpezcan el crecimiento de un nuevo mundo que, por lo visto, escapa a su entendimiento, el mundo sin límites, fronteras ni jurisdicciones de Internet.

Fernando podría haber alojado su periódico en un servidor extranjero y haber registrado su publicación en otro país extranjero y haber establecido el domicilio de su redacción un tercer país extranjero y su periódico se leería en España con la misma proximidad que se lee ahora y además se habría librado de este juez, o de cualquiera. No obliguemos a Fernando, ni a otros tantos como él, a emigrar para poder seguir haciendo periodismo electrónico.

 

5. Marc Vicens, director de Kiss FM: «Hacemos una radio terapéutica para oyentes que se sienten agredidos»
Explica en una entrevista el éxito de esta nueva cadena para llegar a una adiencia de 800.000 oyentes
ABC, 5 febrero 2003

No ha cumplido un año de vida y roza ya los 800.000 oyentes. Kiss FM ha revolucionado el mercado de la radio musical con una oferta ajena a la actualidad y rendida a los clásicos del pop. El director de la emisora reflexiona sobre el milagro y el vértigo del éxito.

-Grandes canciones y pocas palabras, una fórmula vieja y sencilla para arrastrar a tanta gente.
-Había un hueco en la radio musical española y dimos en la diana al detectarlo. El oyente se ha enganchado porque existía una demanda clara.

-¿Fue tan simple?
-Las mejores canciones son las más simples, basta con cuatro acordes, pero elegirlas quizá sea lo más complicado. Nuestro objetivo no es ofrecer lo mejor, sino lo que la gente quiere oír.

-La cultura musical de España, ¿no es un problema para una cadena como Kiss FM?
-A nuestro público no le pedimos cultura, sino sensibilidad. Prefiero gente con una determinada percepción musical que un público entendido. Los melómanos ya hacen en casa, con sus discos favoritos, sus propios programas de radio.

-Pero eso reduce su catálogo. Hay infinidad de grupos que la audiencia desconoce.
-La cultura musical es la que tenemos y no hay vuelta de hoja, pero el 46 por ciento del público de radio oye en España emisoras musicales. A la gente le gusta la música, y eso es un dato incontestable. Yo no me meto en sus gustos, si son nuevas tendencias, clásicos del pop o superventas de medio pelo. Se trata de hacer vibrar y sentir al oyente, nada más.

-Y, en el caso de su cadena, de espaldas a la actualidad, servir de vía de escape.
-No creo que la nuestra sea una radio escapista. Ofrecemos, eso sí, evasión para huir del bombardeo de otros canales. Kiss FM se puede escuchar en cualquier sitio, incluso en el trabajo, sin que moleste. Intentamos transmitir energía positiva, felicidad y un estado, si no de gracia, de amabilidad.

-Parecen tesis rancias de la «new age» de los noventa.
-Qué va. Somos un oasis para los oyentes que se sienten agredidos, un espacio donde sentirse cómodo y vivir mejor. Hacemos una radio terapéutica.

-¿Le hacen las máquinas los programas?
-Nos ayudan a cuadrar las canciones, pero el equipo es absolutamente humano. Tenemos locutores las veinticuatro horas del día, algo de lo que no pueden presumir muchas cadenas.

-Los costes, pese a todo, deben ser muy bajos para la audiencia que cosechan.
-No vamos a negar que somos rentables. Es evidente. En muy pocos meses no sólo hemos sacado la cabeza, sino todo el cuerpo.

-¿De dónde han salido esos 800.000 oyentes?
-Creo que es gente que no encontraba lo que buscaba, personas que, quizá, estaban hartas de escuchar debates en profundidad que luego son en superficialidad. Nos sigue el público que no quiere dolores de cabeza.

-Tampoco ustedes sufren el agobio de la industria del disco y sus lanzamientos.
-Cuando apostamos por esta fórmula obligué a la empresa a renunciar a los ingresos que proporciona la promoción de novedades. Tengo amigos en el sector del disco que lo están pasando mal, pero aquí no nos prostituimos. Nos limitamos a poner canciones, no a venderlas.

-Ponen canciones antiguas y piezas clásicas. ¿Cuándo adquiere una canción la solera necesaria para figurar en la lista de su emisora?
-Cuando suena en la radio, el oyente la conoce de inmediato, la tararea, mira a las chicas que hay a su alrededor y siente que le sonríen. Creo que así puede valer.

 

6. IV Certamen de JOVEN PERIODISMO AMBIENTAL
Convocado por Tetra Pak, la Asociación de Periodistas de Información Ambiental y la Fundación EFE

Madrid, 11 dic.- Tetra Pak, empresa suministradora de sistemas de envasado y equipos de proceso para alimentos líquidos, la Asociación de Periodistas de Información Ambiental (APIA) y la Fundación EFE han convocado el IV Certamen de Joven Periodismo Ambiental, con el objetivo de fomentar esta especialización entre los estudiantes de menos de 25 años matriculados en facultades de Ciencias de la Información de universidades españolas.

Al certamen, dedicado en esta cuarta edición a "La energía nuclear en España: pros y contras", se podrán presentar escritos periodísticos inéditos y en castellano, que deberán ajustarse al género reportaje, aunque abiertos a la inclusión de entrevistas, gráficos, ilustraciones y fotografías. Su extensión mínima será de una página y la máxima de cinco, de tamaño DIN A4 y con 30 líneas cada una.

El primer premio está dotado con una beca de 6.000 euros para recibir formación práctica durante doce meses en la sección de Ciencia y Medio Ambiente de la Agencia EFE en Madrid, y un viaje a Finlandia para conocer los procesos forestales y de reciclaje de envases, con la colaboración del grupo papelero StoraEnso. Los cinco accésit previstos para los siguientes mejores reportajes consisten en un viaje a este mismo país, en la fecha que determine la organización.

Los originales deberán presentarse antes del próximo día 30 de abril de 2003 y los premios se otorgarán el 5 de junio, Día Mundial del Medio Ambiente.

En la resolución del certamen, el jurado valorará de forma especial el trabajo de investigación periodística para obtener datos novedosos y la originalidad en el tratamiento del tema, y podrá entrevistar a los concursantes antes de emitir su fallo.

El jurado, que se reserva el derecho a declarar los premios desiertos y cuya resolución será inapelable, lo componen los socios de APIA Arturo Larena, jefe de Información EFE-Comunidad de Madrid; Ignacio Fernández Bayo, director de Divulga, y el periodista Javier Rico.

Los reportajes podrán presentarse en Tetra Pak Hispania, en la calle Latón número 8, Polígono Finanzauto, 28500 Arganda del Rey (Madrid), o enviarse por correo normal o electrónico (nunca por fax) a info.es@tetrapak.com. En ellos deberá figurar nombre, dirección y teléfono de contacto del autor, además de curso y centro de estudios, y fotocopia del DNI.

Para más información:

Tel: 91 876 9546
e-mail: marina.baganha@tetrapak.com
www.infoecologia.com
FUNDACION EFE: fundación@efe.es
apia@inicia.es

 

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