31 marzo 2003
Noticias de Comunicación
Boletín nº 47
1. Cómo afrontar la guerra inteligente
Análisis de la información televisiva sobre la guerra de Irak
2. Servir a la verdad, exigencia moral de todas las comunicaciones
Discurso de Juan Pablo II a la Asamblea del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales
3. La guerra en Irak aumenta el debate sobre la censura en Internet
4. El "blog", ¿todos periodistas?
5. Madrid absorbe la mitad de la inversión publicitaria con tan solo un 13 % de los anunciantes
6. Los anunciantes se refugian en la trinchera del ocio
Cambio de actitud durante el periodo bélico
1. Cómo afrontar la guerra inteligente
Análisis de la información televisiva sobre la guerra de Irak
ABC, 23 marzo 2003Vista por TV, la primera guerra del siglo XXI difumina el horror del que hablaba Marlon Brando en «Apocalypse Now» en asépticas nebulosas verdes que se esfuman en la comodidad del sofá. No hay primeros planos. Imposible ver, ni siquiera intuir, el rostro del miedo. Los edificios arden en ciudades fantasmas que parecen vacías. Lidiar con la fría guerra tecnológica supone un reto para los jefes de informativos de las cadenas de TV. No es fácil responder a una demanda de horas de información en directo de forma casi ininterrumpida, con recursos audiovisuales de escaso impacto.
Para Juan Pedro Valentín, director de los Servicios Informativos de Telecinco, «imágenes sí que estamos teniendo, pero es cierto que, de momento, no resultan demasiado ilustrativas. Hay que tener en cuenta que es complicado informar desde dentro de Irak, porque las restricciones son altísimas. Sin embargo, creo que sólo es cuestión de tiempo que veamos los destrozos de la guerra y, tras ellos, la muerte y el horror, no me cabe duda».
Información y entretenimiento
Valentín está de acuerdo en que el exceso de opinión está siendo clave en la cobertura informativa de los primeros días guerra. Y contraproducente, además. «Es cierto que hay demasiado análisis y exposición de opinión. La información debe ser fundamental, hay que estar en contacto con los corresponsales, pero también dejándoles descansar para que puedan hacer su trabajo, no teniéndoles todo el rato hablando y opinando de cosas que ni siquiera ven y a las que no tienen acceso».
El director de los Servicios Informativos de Telecinco defiende el hecho de que esta cadena haya sido la que menos ha modificado su parrilla para informar del conflicto. «Las noticias son precisamente contar lo nuevo. Si estás todo el rato hablando del mismo tema, las novedades quedan diluidas. Por eso hemos apostado por el modelo de boletines cada hora. Debemos ser capaces de compaginar que la gente esté informada al minuto y que, al tiempo, esté relajada con otras cosas. La televisión es fundamentalmente información y entretenimiento y hay que saber compaginar esas dos cosas».
Sobre lo que se debe mostrar y no de la crueldad de la guerra, Valentín tiene claro que «la información y la actualidad sólo tienen el límite del buen gusto. Si hay imágenes de muertes en un bombardeo habrá que ofrecerlas, pero no necesariamente prestando atención a los detalles más escabrosos».
Antena 3: el despliegue continúa
Es la cadena que más se volcó en la cobertura informativa de la guerra la primera jornada de bombardeos. A pesar de no recibir inicialmente el respaldo suficiente de los espectadores, Javier Algarra, director de los Servicios Informativos de la emisora, insiste en «que no vale todo para tener audiencia» y que su despliegue «continuará mientras la actualidad informativa mande». Uno de los problemas es, obviamente, conseguir imágenes de calidad sobre el conflicto. Las escenas televisivas de la guerra del siglo XXI son muy parecidas a las de la Guerra del Golfo. «Tenemos de agencia, de algunas cadenas como Al Jazeera, con la que tenemos acuerdos, y nuestras, puesto que tenemos dos equipos de periodistas en Bagdad», explica Algarra.
No obstante, priman imágenes imprecisas, en medio de nebulosas verdes, obtenidas con cámaras infrarrojas. La lucha cuerpo a cuerpo no se contempla en TV. Es la guerra tecnológica y «quirúrgica», según Algarra, en la que los misiles se meten supuestamente por las ventanas de los edificios marcados como objetivos militares.
También hay otra clase de escenas, las de heridos, que son suministradas directamente por el Gobierno iraquí. La cadena reconoce que mira con recelo este material, «porque puede constituir parte de la batalla propagandística de Sadam Husein». «Lo que nosotros queremos es ir en persona a los hospitales y grabar a los heridos, pero no nos dejan», señala.
Y como las imágenes nocturnas no tienen calidad, están «muy pendientes para poder jugar con otras de agencia o de producción propia», explica Algarra, quien también está ojo avizor de los expertos que pueden comentar en directo la marcha de la guerra, especialmente cuando las imágenes son repetitivas. «Tenemos listados muy extensos de especialistas en cualquier materia bélica a los que llamamos según se desarrollan los acontecimientos. Todos colaboran amablemente con nuestra cadena», dice el directivo.
Con toda la red informativa de CNN Internacional a su disposición, Canal Plus y CNN+ basan la fuerza de su cobertura en la exclusividad de sus imágenes. «Tenemos acceso a todo el material de la CNN, «la cadena de cadenas», por lo que no compartimos el mismo problema que el resto de televisiones: la falta de imágenes que les obliga a rellenar con análisis y a repetir constantemente instantáneas. Ofrecemos la cobertura más completa porque tenemos las mejores imágenes del mundo». A este material, la cadena suma el intercambio de imágenes con Al Jazeera gracias a un acuerdo con la emisora qatarí. La estética de guerra de Irak responde, según CNN+, a la propia naturaleza del conflicto. «Pueden parecer asépticas, pero se supone que son las imágenes de una guerra inteligente».
2. Servir a la verdad, exigencia moral de todas las comunicaciones
Discurso de Juan Pablo II a la Asamblea del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales
Vatican Information Service, 25 marzo 2003 (extracto)"No hay duda de que los medios de comunicación ejercen en la actualidad una influencia poderosa y vasta, formando e informando a la opinión pública a escala local, nacional y mundial." Así se expresaba Juan Pablo II en su discurso a la Asamblea plenaria del Consejo para las Comunicaciones Sociales. "Cuando reflexionamos sobre este aspecto nos viene a la mente un paso de la carta de San Pablo a los Efesios: 'Hablad con verdad cada cual con su prójimo, pues somos miembros los unos de los otros'. Estas palabras del apóstol constituyen un válido resumen de lo que deben ser los dos objetivos básicos de las modernas comunicaciones sociales: Difundir cada vez más la verdad e incrementar la solidaridad dentro de la familia humana".
Juan Pablo II recordó que para su mensaje para la XXXVII Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales había recordado que 'el requisito fundamental de todas las comunicaciones es el respeto y el servicio de la verdad'". "De hecho -concluyó- la verdad y la solidaridad son dos de los medios más eficaces para superar el odio, resolver los conflictos y eliminar la violencia. Son también indispensables para restablecer y reforzar los lazos mutuos de comprensión, confianza y compasión que unen a todos los individuos, pueblos y naciones, cualquiera que sea su origen étnico o cultural. En breve, la verdad y la solidaridad son necesarias si queremos que la humanidad consiga construir una cultura de la vida, una civilización del amor, un mundo de paz".
3. La guerra en Irak aumenta el debate sobre la censura en Internet
El Mundo, 26 marzo 2003
Una compañía que aloja páginas de Internet con sede en Florida desconectó de la web a un pequeño sitio de noticias que había colocado fotografías polémicas de soldados estadounidenses capturados, alimentando las acusaciones de que los medios están censurando la libertad de expresión en Estados Unidos
Durante varias horas, el sitio www.YellowTimes.org estuvo el martes fuera de línea, mostrando el mensaje "la cuenta para el dominio YellowTimes.org está suspendida". Horas más tarde, hubo acceso esporádico.El incidente está aumentando los temores de que a medida que surgen más imágenes espeluznantes y aumentan las bajas en la guerra contra Irak, los cibersitios independientes de noticias, que tratan de establecerse en el mercado, tendrán que reducir su cobertura para no alejar a los lectores y a las compañías que mantienen sus sitios con vida.
Erich Marquadt, editor de YellowTimes, dijo a Reuters que la compañía Vortech, que aloja páginas de Internet y tiene sede en Orlando, Florida, había desconectado el sitio el domingo pasado por la noche después de que colocara seis fotos de soldados estadounidenses prisioneros, obtenidas de las noticias transmitidas por la televisión Al Yazira, de Qatar.
Las redes de televisión de Estados Unidos cumplían con una petición del Pentágono de Estados Unidos de no mostrar las imágenes.
"Pienso que fuimos el primer sitio de la red en mostrar las imágenes", dijo. "Pero el sitio estuvo inactivo pocas horas después, sin ninguna advertencia".
Marquadt comentó que Vortech, que no devolvió las llamadas telefónicas a Reuters, citó quejas del público y argumentó que las imágenes constituían una violación de los acuerdos de utilización de la firma. "Dijeron que violamos la cláusula de contenido para adultos", agregó.
Según los expertos legales, la decisión de Vortech no es censura. Pero advirtieron de que podría resultar costosa para esas empresas, que en Estados Unidos tienen protecciones legales por el contenido publicado en sus redes por terceras partes, hasta tanto no ejerzan algún control editorial.
"Si alguien tiene una compañía de alojamiento, o es un proveedor de servicios de Internet, y desconecta un sitio por razones editoriales está en peligro de perder las protecciones legales", dijo Glenn Reynolds, profesor de leyes de la Universidad de Tennessee.
4. El "blog", ¿todos periodistas?
Publicar en Internet está hoy al alcance de cualquiera, no solamente a través de las páginas «web» personales, sino mediante las llamadas bitácoras. Las bitácoras o «web logs», abreviado «blogs», permiten a todo cibernauta, por ejemplo, publicar su opinión sobre un suceso, contar cómo ha sido testigo del mismo o presentar imágenes del lugar de los hechos, a partir de la plantilla de un sitio «web», tan sencilla como la hoja de un cuaderno de bitácora. Así se ha acuñado el concepto de periodismo de usuario, que supone un paso más en la universalización de esa capacidad de publicar, antes reservada a las empresas editoras.
ABC, 27 marzo 2003
Algunos, como Dave Winer, director del programa de «blogs» de Harvard University, llegan a ver en la eclosión de las bitácoras una amenaza a la profesión periodística: «No tengo que confiar necesariamente en periodistas profesionales que me cuenten qué está sucediendo; si puedo acceder a los «blogs» de las personas que han sido testigos directos de los hechos, lo preferiré».
Puede que estemos en los albores de una era de los «blogs», en la que dispondremos de un número creciente de noticias y opiniones vertidas en Internet al margen de los medios tradicionales. Sin duda habrá aportaciones de valor informativo pero, a la vez, se hará más difícil distinguir la información relevante. Pensemos en la ardua labor de filtrado que implican para la investigación policial los miles de testimonios de ciudadanos que aseguran haber visto con sus propios ojos al mismísimo delincuente buscado. No hay que olvidar tampoco que el avance y la extensión de la tecnología digital hace cada vez más fácil manipular imágenes que podrán aparecer en Internet como testimonio gráfico convincente.
Es aquí donde el valor de la marca, la credibilidad de una cabecera, aparece como activo primordial de la empresa periodística. Hoy más que nunca, la credibilidad constituye, junto con el valor añadido a la información, un factor de supervivencia de los medios. Cabe pensar que, a medida que crece la cultura informacional en un mundo global e interconectado, los medios tratarán de redoblar sus garantías de independencia de poderes políticos o grupos de presión, en un esfuerzo por ganar credibilidad. En el cada vez mayor océano informativo, el periodista nos aparecerá como una garantía para el lector.
5. Madrid absorbe la mitad de la inversión publicitaria con tan solo un 13 % de los anunciantes
DircomDigital, 26 marzo 2003La Comunidad de Madrid absorbe un 50,2 por ciento de la inversión publicitaria convencional en España pese a que sólo cuenta con un 13,1 por ciento del total de anunciantes. Cataluña representa otro 20,3 por ciento de la inversión, con un 13,4 por ciento de anunciantes. De forma conjunta, las diez primeras marcas que más se anuncian representan un 10,3 por ciento del mercado publicitario español, según el 'Estudio de Agencias de Publicidad y Agencis de Medios en España 2003' presentado el pasado día 26 de marzo por Infoadex. La clasificación de agencias de publicidad en función de la inversión gestionada está encabezada por McCann-Erickson, con 292,9 millones de euros y un 11,2 por ciento del total.
6. Los anunciantes se refugian en la trinchera del ocio
Cambio de actitud durante el periodo bélico
ExpansionDirecto, 24 marzo 2003AT&T, Honda y Toyota son algunas de las compañías que han decidido suspender sus campañas publicitarias durante el conflicto bélico por temor al rechazo de los consumidores. Los contenidos de ocio y entretenimiento se convierten en la alternativa menos arriesgada.
El principio comercial por el que se rigen los medios de comunicación A mayor audiencia, más publicidad y más ingresos, queda invalidado en tiempos de guerra. La premisa funciona: las ventas de periódicos aumentan y también el número de telespectadores, pero la publicidad llama a retirada.
Durante la Guerra del Golfo, compañías de todos los sectores suspendieron sus campañas publicitarias para no pecar de frívolos. En un momento tan delicado como en una guerra, herir la sensibilidad de los consumidores puede costarle muy caro la evolución del negocio. Con este precedente, varias multinacionales ya han dado orden a sus filiales de moderar o incluso parar las campañas de publicidad. En el caso de grupos con productos de gran consumo, la precaución es mayor, como lo ha demostrado Procter & Gamble. El mayor anunciante del mundo ha decidido retirar de los medios todas sus campañas durante las primeras 48 horas del ataque y alejarlas de los espacios informativos hasta el final del conflicto. La operadora AT&T había iniciado hace unas semanas una polémica campaña que hacía referencia a varios temas de actualidad como la guerra o la clonación. Desde que comenzó el ataque la compañía decidió retirar los anuncios por respeto a los militares. Pero hasta lo más trivial tiene su riesgo. Diageo ha retrasado en Los Ángeles el lanzamiento de Ciroc, una nueva marca de vodka, hasta el 1 de abril. Y, según Bloomberg, Toyota y Honda se están planteando seriamente aplazar sus campañas en Estados Unidos hasta que la situación se normalice.
Lejos de las malas noticias
Ante el rechazo que producen las noticias relacionadas con la guerra, los anunciantes prefieren ligar sus mensajes a contenidos de ocio y entretenimiento.
Normalmente, los grandes anunciantes se rifan las primeras páginas de los periódicos y las franjas horarias de prime time en televisión. Pero ahora estos espacios están copados por noticias negativas, y los anunciantes no quieren aparecer al lado, explica un director comercial de una compañía española.
En España, la psicosis bélica no ha afectado tanto a los anunciantes como en Estados Unidos, excepto en el sector tecnológico, donde la mayor parte de las firmas informáticas han aplazado su publicidad corporativa, acatando órdenes de sus cuarteles generales. Sólo alguna compañía tecnológica ha decidido continuar con campañas de productos.
En pleno periodo electoral, las instituciones españolas también han tomado sus precauciones. El Partido Popular tiene paralizada desde el pasado jueves su campaña electoral para reorganizar su estrategia, y el Ministerio de Defensa suspendió durante varias horas una campaña de captación de soldados que había iniciado días antes del ataque.
Para las agencias de publicidad, este temor a un rechazo por parte de los consumidores conecta directamente con los atentados del 11-S, cuando multitud de empresas estadounidenses lanzaron campañas corporativas con las barras y estrellas patrióticas. Tras comprobar que el consumidor interpretó estas acciones como oportunistas, las compañías ahora optan por la discrección.
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