5 mayo 2003

Noticias de Comunicación
Boletín nº 50

OPINIÓN
Periodismo visceral
    Artículo de Bernardino Cebrián, periodista

1. Aumentar la capacidad autocrítica de los informadores
Al hilo de la publicación de La cara oculta de Le Monde
2. ¿Sociedad de la información, o sociedad del cotilleo?

Faltan instrumentos para distinguir la información relevante de la que no lo es
3. Jugarse el tipo con artículos de opinión
Entrevista a Juan Manuel de Prada
4. Petición de más garantías en demandas contra la prensa

5. Michael Stott, Editor jefe para Europa, Oriente Próximo y África de la agencia Reuters: «Todavía es pronto para saber si los aliados han ganado la guerra de la información»

 

Opinión

Periodismo visceral
Bernardino Cebrián. Periodista

Me cuento entre los -¿muchos?- que cambian de canal cuando el presentador de las noticias introduce la primera información de sucesos. Hay personas más radicales, pues apagan la televisión, o huyen de la sala de estar, ante la exposición de vísceras que se avecina. ¿Por qué esta atención desmesurada a los horrores de que somos capaces los humanos?

Los sucesos venden. Claro. Las atrocidades cometidas por un pobre hombre o mujer son seguidas supuestamente por millones de telespectadores. La prensa –tan seria ella– fija al día siguiente los detalles del acontecimiento. Y si el suceso tiene miga, se puede mantener unos días. Los familiares de la víctima nombran un portavoz, para hablar al mundo de algo que, fríamente, no tendría que importar a nadie. Y el criminal es representado por un abogado del turno de oficio, inexperto en la capacidad que tienen los medios de convertir un triste hecho en un gran espectáculo.

Audiencia aparte, no encuentro ningún motivo que justifique este interés tan excesivo. ¿Se le ocurre alguno? ¿No? Pues entonces, ¿qué impide hacer las cosas de otra manera?

 

1. Aumentar la capacidad autocrítica de los informadores
Al hilo de la publicación de
La cara oculta de Le Monde

Nazareth Echart comenta en La Gaceta de los Negocios el polémico libro La cara oculta de Le Monde y sus acusaciones al equipo directivo del diario de manipulación informativa, selección interesada de noticias, etc.

"…Hay que recordar que las empresas informativas son precisamente eso: empresas informativas, empresas cuyo funcionamiento y futuro depende de su compromiso con la información. Sólo que la información no es un producto cualquiera cuya compra y venta dependa únicamente de las necesidades y las exigencias del mercado…La información no es un producto con el que se pueda mercadear.

La polémica provocada en Francia a propósito del libro mencionado debería generar tanto allí como aquí un debate sobre la capacidad autocrítica de esta profesión, que –reconozcámoslo- sigue siendo escasa. A todo el mundo se le pide que rectifique y reconozca sus equivocaciones, menos a nosotros, que como mucho saldamos las cuentas de nuestros fallos con una "fe de errores" en la que apenas nadie repara. Y, aunque parezca otra perogrullada recordarlo, también nosotros nos equivocamos. De ahí que sea no sólo bueno sino necesario para los informadores y para el público en general contar con publicaciones serias y solventes sobre los entresijos de nuestra profesión".

 

2. ¿Sociedad de la información, o sociedad del cotilleo?
Faltan instrumentos para distinguir la información relevante de la que no lo es

Rocco Buttiglione, profesor de la Universidad S.Pio V de Roma, se pregunta si la abundancia de noticias de la sociedad de la información la está convirtiendo en la sociedad del cotilleo. Aceprensa 19/03 recoge palabras de una de sus recientes intervenciones.

"El cotilleo ha ocupado el lugar de la discusión y de la búsqueda de la verdad.(…) La sociedad de la información es, en este sentido, la sociedad de la desinformación por exceso de información, o tal vez porque hay demasiada, y no hay instrumentos para distinguir entre la información relevante y la no relevante. El rumor, en el transfondo, sumerge las voces que intentan comunicarse.

Todos hablan y nadie escucha. Algunos talk shows en la televisión dan exactamente esa impresión: todos hablan y nadie escucha y no se entiende, y no hay comunicación. Cada uno dice su propia verdad, pero no hay una verdad común, ni tampoco el esfuerzo de constituir esta verdad común. (…)

¿Cuál es la defensa contra el predominio absoluto y la dictadura del cotilleo, de la información que no tiene como referencia la verdad, sino que está desligada de la responsabilidad frente a la verdad? La primera defensa es la formación de una mentalidad de cultura crítica, tarea específica de la escuela y la universidad.(…)

La tarea primaria de la universidad es la sistematización rigurosa de los valores vitalmente comunicados (…) ¿Qué es esto? ¿Cómo esto está relacionado con las otras experiencias que tengo? Esta nueva información, ¿en qué relación está con lo que ya conozco? ¿Lo contradice? (…) ¿Cuál es el origen de esta información? ¿Es una información probable, posible, o no es cierta? Esta aptitud de verificar críticamente, para la formulación de una visión coherente de la realidad, nos permite saber lo que pensamos. El universitario debería siempre saber, si no lo que es cierto, al menos lo que piensa.

Muchas veces vemos que la gente no sabe lo que piensa, que pasa de una opinión a otra porque no hay el esfuerzo de construir una convicción más allá de la opinión momentánea. Pensar no es tener opiniones. Existe esa palabra tan fea: opinionista (columnista de opinión). Los que escriben en los periódicos tienen opiniones; no es bueno tener sólo opiniones. Tendrían que tener convicciones. La convicción es el resultado de un proceso crítico sobre las opiniones."

 

3. Jugarse el tipo con artículos de opinión
Entrevista a Juan Manuel de Prada
La Gaceta de los Negocios 26 abril 2003

Interesante entrevista de Angel Peña al escritor Juan Manuel de Prada, a propósito de su reciente libro La vida invisible y su trabajo como articulista de opinión. Entresacamos algunas de sus frases.

"Se trata de una obra moral en cuanto que en ella se discute sobre el bien y el mal, sobre la posibilidad que tenemos los hombres de hacer el mal a otras personas, de infligirles dolor, y sobre la obligación de resarcir ese daño. (Intento) plantear ciertas cuestiones fundamentales que en nuestro tiempo se rehuyen (…)

Resulta incómodo reflexionar sobre ciertos asuntos, quizás sea más fácil mostrarlo, hacer una literatura de tipo reportaje. A mí me parece hipócrita ceñirse al "esto es lo que hay", que va a seguir habiéndolo (…) Antes que esa literatura de denuncia, un poco entre infantil e hipócrita, se me antoja más necesario un ejercicio de introspección: considerar cuál es mi comportamiento ante estos problemas, hurgar un poco en las llagas del corazón, lo demás son declaraciones de principios que quedan muy bien en los panfletos (…)Al final todo eso que llaman literatura comprometida es una excusa para que los escritores se pongan estupendos y queden muy bien ante la galería. (...)

Mi ideología es el humanismo cristiano. Tú sabrás si eso es conservador o progresista. Soy conservador en el sentido de que hay que conservar a Dante, porque un tío que no lo ha leído no tiene derecho a opinar sobre literatura. En ese sentido sí soy conservador, tradicional: hay valores que deben conservarse. Entonces, ¿qué es ser progresista?, ¿destruir también esos valores aunque sean positivos?

-Lo cristiano, por ejemplo, suele acarrear la etiqueta de conservador en el sentido reaccionario.

(…)Vincular el cristianismo con el conservadurismo es un delirio. ¿Un cura que se va a Africa a que le pegue tiros la guerrilla es conservador o progresista? ¿Y toda la labor social de la Iglesia? ¿Y todo el mensaje de dignidad que incorpora el cristianismo en cuanto a la consideración del hombre como algo sagrado? (…) La ideología cristiana es muy humanista y ha transformado la existencia del hombre para bien en el mundo occidental. Ha tenido una historia llena de episodios lastimosos, pero eso no invalida lo otro.

-Un delirio, pero bastante extendido…

Porque la gente no tiene ni idea, no han leído los Evangelios o a San Agustín, sólo leen los periódicos. Lo llena todo de tópicos y sobre eso lo mantiene todo. (…)

En general, todo el mundo está obsesionado con los temas sexuales –quizás, lo que más le fastidia a la gente es que el Papa no le deje hacer todo lo que quiere-, y sobre todo, hay mucho resentimiento, abunda el tipo de obsesión de quienes recuerdan a los curas del colegio que les pegaban…, ideas fijas que les van reconcomiendo…"

 

4. Petición de más garantías en demandas contra la prensa
La Vanguardia 26 abril 2003

El vicepresidente del Tribunal Constitucional (TC), Tomás Vives, aseguró el pasado día 25 en Santander que “habría que pensar si no es conveniente” establecer en el tratamiento de las demandas civiles contra la prensa ciertas cautelas añadidas a su favor y que ya existen en el proceso penal.

El magistrado, que participa en un congreso internacional de abogacía, se refirió en concreto a las disposiciones del proceso penal que establecen que las querellas por informaciones u opiniones se tramiten en los juzgados del lugar de edición del medio de comunicación y que en ellas se siga un “procedimiento en cascada” a la hora determinar las posibles responsabilidades.

Vives reconoció que esas “garantías para la prensa” no existen en los asuntos que se tramitan por la vía civil, en la que no se aplica la jerarquía en la determinación de responsabilidades que prima en el orden penal y el juzgado competente es el de la ciudad de residencia de la persona que interpone la demanda en defensa de su honor.

Tomás Vives recordó que en el proceso penal se exonera al director de la publicación si la información u opinión calumnio-sa o injuriosa está firmada por su autor, algo que, en su opinión, “resulta muy razonable y muy garantista”. El magistrado consideró que “los civilistas deberían estudiarlo”, especialmente para aquellos casos en los que la indemnización solicitada por el demandante busca un efecto “punitivo” sobre el medio, más que un resarcimiento sobre el daño real causado.

 

5. Michael Stott, Editor jefe para Europa, Oriente Próximo y África de la agencia Reuters: «Todavía es pronto para saber si los aliados han ganado la guerra de la información»
ABC, 21 abril 2003

Entrevista a Michael Stott en la que analiza las claves informativas que han marcado el relato de tres semanas en las que los reporteros compartieron con los soldados la primera línea de fuego. Entresacamos las siguientes líneas:

-¿Qué ha aportado al periodismo esta guerra?

-Creo que lo más sobresaliente ha sido el sistema de reporteros empotrados creado por el Pentágono, que ha permitido a los corresponsales estar en medio de la acción bélica.

-Pese a la elevada cifra de reporteros muertos en Irak, alguno de Reuters, ¿qué ha aportado esa primera línea de informadores?

-Ha sido fundamental para aportar a nuestros lectores una visión completa del conflicto. Hemos tenido corresponsales con los militares anglo-americanos, gente dentro de Bagdad, equipos en el norte y en el sur... Sólo así fue posible dar un panorama completo de lo que pasaba. La única manera de saber lo que sucede en una guerra es estar en todos lados.

-¿Merece la pena el coste humano de periodistas?

-Nunca se puede decir que contar una historia valga una vida humana, pero es bueno recordar que si los corresponsales no hubieran tenido la valentía de realizar esa cobertura, nos hubiéramos quedado sin información sobre el conflicto más significativo de los últimos años.

-¿Cuál ha sido la mayor dificultad informativa?

-Ensamblar los múltiples fragmentos lanzados desde los diferentes puntos de Irak y presentar un panorama completo, objetivo y equilibrado, sobre todo teniendo en cuenta las versiones a menudo opuestas de lo que sucedía presentadas desde Washington y desde Bagdad.

-¿Cambiará esta guerra la forma del periodismo bélico?

-Queda por ver si el Pentágono decide repetir la experiencia de los reporteros empotrados, porque la gran novedad ha sido la posibilidad de retransmitir en vivo desde el campo de batalla, sobre todo por los avances tecnológicos, que van a representar cambios permanentes en el periodismo bélico. (...)

-El enorme volumen de información que ha llegado desde Irak, ¿ha favorecido la comprensión del conflicto?

-Quizás sea temprano para emitir juicios sobre esa interesante cuestión. Tenemos que ver aún si ese volumen de noticias realmente ha representado un resumen completo de la guerra o si quedan lados ocultos de la guerra que nadie ha logrado hallar. (...)

-¿Han ganado los aliados la guerra de la información?

-Habrá que verlo... Todavía es muy temprano para saberlo.

-¿Cómo cubre Reuters una guerra contra la que se movilizan millones de personas?

-Nuestro principio rector es la imparcialidad. Somos cronistas de los hechos, no agitadores, ni propagandistas... Nos da igual si una guerra es popular o impopular, o si la inicia Occidente u Oriente. Ciertamente hubo un gran interés en el mundo por las dimensiones humanitarias del conflicto; por eso intentamos enfocar nuestra cobertura sobre este aspecto, al igual que el militar.

 

 

Archivo de Noticias de Comunicación COSO
http://www.fundacioncoso.org/3/33.html

Archivo de Boletines COSO
http://www.fundacioncoso.org/boletines/archivo.html

índice | volver a Noticias COSO