2 junio 2003
Noticias de Comunicación
Boletín nº 54
OPINIÓN
Periodistas empresarios
Artículo de Fernando Ferrando, periodista1. La vulnerabilidad condiciona los contenidos de TV y de la publicidad
Un ensayo revela que el espectador prima lo cotidiano por la sensación de fragilidad
2. La información de los medios acerca de la familia es deficiente y coactiva
Losana: "Ridiculizar la maternidad no es progresista"
3. El New York Times suspende a otro reportero por plagio
4. SOS por la libertad de prensa
Italia es el país de Europa donde existen mayores problemas para ejercer el periodismo
Periodistas empresarios
Fernando Ferrando. Periodista"El día en el que las empresas periodísticas dejen de estar dirigidas por periodistas, la profesión se vendrá abajo". Esto fue lo que me lo dijo, hace diez años, un viejo colega, directivo de una emisora de radio, poco antes de ser prematuramente jubilado.
Ese día ha llegado, y lo que vaticinó el viejo lobo radiofónico se está cumpliendo. Los periodistas españoles abandonamos, hace treinta años, el amordazamiento franquista, para convertirnos, durante la Transición, en la todopoderosa profesión que guiaba los designios del país. Pero ahora, estamos siendo sometidos al yugo del management y de la rentabilidad económica a cualquier precio. Las empresas periodísticas están gobernadas por profesionales de la empresa que rara vez han dado un buen titular y que entienden que una entradilla es el aperitivo frugal que antecede a una comilona.
Así las cosas, creo que la profesión necesita empresarios periodistas. Faltan empresas dirigidas por periodistas, para quienes una cuenta de resultados sea algo más que un despiece en las páginas de Economía. Directivos que tengan muy claro que el único camino para incrementar las ventas por publicidad es ganar lectores, y que los lectores los ganan los periodistas haciendo buenos reportajes. Cuando las empresas se den cuenta de eso, quizás cuiden más a sus periodistas y menos a sus directivos marketinianos que malgastan el dinero dando regalitos tontos en vez de hacer buenos periódicos.
1. La vulnerabilidad condiciona los contenidos de TV y de la publicidad
Un ensayo revela que el espectador prima lo cotidiano por la sensación de fragilidad
La Vanguardia 31 mayo 2003El ataque a las Torres Gemelas de Nueva York rubricó el punto álgido de una nueva era marcada por la crisis económica y la vulnerabilidad. Esta ola de vulnerabilidad ha influido en los contenidos de los medios de comunicación en especial en la televisión y de la publicidad, según defiende el Libro de tendencias (2002-2003), publicado recientemente por Carat Expert. ¿Consecuencias? Triunfan los programas basado en personajes anónimos; frente al glamour de las estrellas, se potencia lo cotidiano y el éxito se convierte en algo que se puede conseguir e, incluso otorgar, en un corto espacio de tiempo.
La sensación de que el mundo está lleno de riesgos e inseguridades se ha incrementado en los últimos meses con desastres de la magnitud del hundimiento del Prestige frente a las costas gallegas o descalabros económicos como las manipulaciones contables de Enron en Estados Unidos.
Esta fragilidad también se ve en los programas, sobre todo en los reality, que siguen copando espacio en las parrillas. Los autores del Libro de tendencias (2002-2003) consideran que para conectar con el público no es suficiente con ser anónimos, además hay que expresar vulnerabilidad, desvelar una herida en la que el espectador pueda reconocerse. Así, los concursantes de Operación Triunfo y Pop Star están obligados a conseguir el beneplácito del público no sólo mostrando y desarrollando sus capacidades artísticas, sino siendo capaces de mostrar su fragilidad. La televisión se convierte además en un artefacto encargado de cambiar la vida a alguien.
Las estrellas también se han sumado a esta tendencia y explotan argumentos de vulnerabilidad dando a conocer divorcios, curas de desintoxicación o depresiones. Debilidades que recogen los programas de crónica rosa en detrimento de los grandes acontecimientos sociales. Ante este duro panorama no es de extrañar que se tienda a infantilizar el entorno de los adultos. Lo que explicaría, en parte, el éxito de una serie entrañable como Cuéntame cómo pasó (TVE1).
En cuanto a la publicidad, el estudio afirma que una marca ha de tener un carácter y unas cualidades que la hagan simpática, así como defectos que la hagan atrayente.
2. La información de los medios acerca de la familia es deficiente y coactiva
Losana: "Ridiculizar la maternidad no es progresista"José Ramón Losana, presidente de la Federación de Familias Numerosas ha declarado a la Agencia Veritas que existen presiones de grupos ideológicos y mediáticos que coaccionan la libertad de los padres para escoger el número de hijos. Estas son algunas de sus manifestaciones, recogidas por Zenit:
La familia es un tema de Estado, no un tema que se pueda utilizar, o que alguien pueda reivindicar, la debemos reivindicar todos porque eso es lo que da estabilidad y progreso a cualquier sociedad. Una sociedad con familias estables será una sociedad estable y en caso contrario será un desastre.
No podemos ir por la vida mendigando porque no tenemos nada que mendigar. Me gustaría desterrar la palabra ayuda porque parece que estamos mendigando cosas, cuando es un problema de justicia equitativa. Sin lugar a duda la familia, y especialmente la familia con hijos, es la que dan más a la sociedad, y es de justicia equitativa que la sociedad nos reconozca esa aportación tan importante que estamos haciendo, no sólo aportando el principal activo de la sociedad, que son las personas, sino, por qué no decirlo, y lo digo sin querer ofender a nadie, con la calidad de esas personas.
¿En qué sentido la familia numerosa aporta a la sociedad calidad personal?
No cabe duda que los hijos (hablo en general aunque caben excepciones) de familias numerosas aportan muchos valores a la sociedad por pura necesidad estamos obligados a educarlos de una determinada forma que resulta que son valores muy positivos para la sociedad.
Nuestros hijos saben pasar de lo superfluo porque no tienen otro remedio, pasan de las marcas; son más solidarios porque saben compartir las cosas, necesariamente tienen que compartirlas desde muy pequeñitos; saben responsabilizarse de las tareas del hogar, porque no sienten que están ayudando sino participando y desarrollando el mantenimiento del hogar; saben distinguir lo importante de lo que no lo es; saben cuidar las cosas, porque si se estropean no hay más; en definitiva, saben conformarse, y todo ello, y creo que es la gran virtud, sin que suponga una frustración.
Mis hijos, yo tengo 12, hay muchas cosas a los que tiene que renunciar. Hay muchos compañeros de facultad que van a muchos sitios, que esquían, que tienen un coche, que viajan... Mis hijos esas cosas no las pueden hacer, pero no les supone en ningún caso ningún tipo de frustración, yo creo que les compensa lo a gusto que estamos en casa, es muy difícil que en nuestra casa haya gente que tenga frustraciones de ningún tipo, porque siempre hay alguien que está pendiente de alguien.¿Tiene libertad la familia para elegir el número de hijos o por el contrario se sienten coaccionadas por presiones económicas e incluso ideológicas que les llevan a tener menos hijos de los que desean?
Efectivamente, no se dan las circunstancias reales y objetivas para que libremente podamos tener el número de hijos que queremos, no se dan, en España no se dan.
En España hay que ser heroico para tener una familia numerosa, y digo heroico, que no imbécil, perdón por la expresión, o fanático religioso, o ignorante, que parece que tener una familia numerosa es sinónimo de esas cosas. Y no, yo llevo mucho tiempo reivindicando que los que tenemos una familia amplia es porque nos da la gana, en ejercicio de nuestra libertad.
Las encuestas oficiales dicen que a la mujer fértil española le gustaría más hijos de los que tiene, concretamente sale un 2,1 hijo (estaríamos casi en el relevo generacional) y sin embargo se tiene 1,2, y es verdad que el 85 % aducen problemas de tipo económico fundamentalmente. Tiene que haber una protección pública importante para que las familias no estemos penalizadas.
En España las familias con hijos estamos penalizadas. Parece mentira esto ¿verdad?, en un país donde la familia es la institución más valorada, recibiendo de 0 a 10 una calificación de 9,37; es también el país de la Unión Europea, y del mundo, con la tasa de natalidad más baja, y también uno de los países donde nuestra tasa de mortalidad es de las más bajas, con lo cual, el desequilibrio poblacional cada vez es mayor.
Dándose estas constataciones, al margen de cualquier ideología, lo que sí tendrían que hacer nuestros responsables políticos es facilitar de manera real y objetiva a aquellos que queremos «complicarnos» la vida y tener un hijo, lo podamos tener sin que se les penalice. No exagero cuando hablo de penalización.
Pero no son sólo problemas económicos. En España, la mujer sigue estando penalizada laboralmente no por ser mujer, no es un problema de sexo. Por lo que está discriminada la mujer es por su potencialidad de ser madre. Eso es una pega real, en muchísimas empresas, a pesar de que la ley lo prohíbe, estar embarazada significa perder el puesto de trabajo.
El acceso a la vivienda es un problema fundamental para que podamos ampliar la familia: primero, por los precios que tiene, y segundo, porque no existen ayudas reales y eficaces para que podamos acceder a una vivienda amplia. Digo amplia, no de lujo, hay que distinguir bien. Una legislación justa y equitativa sería la que prevé que las familias numerosas podamos acceder a viviendas de protección oficial en función de dos cosas fundamentales: de un mínimo de metros cuadrados por persona, que no me pongan un límite de 90 metros cuadrados o de 120, porque una familia con 14 hijos necesita una vivienda para vivir con la mínima dignidad a lo mejor de 200 metros cuadrados, y eso no existe en el mercado de vivienda de protección oficial. Muchas familias viven hacinadas, en 70 metros cuadrados viven 10 personas, claro ahí no se puede vivir. Ahí la administración tiene mucho que hacer.
Luego existe una presión social espectacular, por parte de unos movimientos que se autodenominan progresistas, y yo siempre digo que los más progresistas somos nosotros, los padres de familia numerosa, porque estamos aportando el principal activo para el desarrollo de cualquier sociedad, es decir para el progreso, que son nuestros hijos. Sin hijos no hay progreso, no hay desarrollo, no hay futuro, seguro, en este país y en cualquier otro. Un país envejecido es un país sin futuro.
Insisto, la presión existe por parte de los medios de comunicación social, por parte de esos grupos, radicales en algunos casos; hay unos movimientos feministas espectaculares que han tratado y tratan de ridiculizar y menospreciar la maternidad. Tenemos que volver a recuperar el valor de la maternidad, no hay que discriminar a la madre o a la esposa que queda en su casa cuidando a sus hijos como si no trabajase, ayudando fiscalmente a otras que trabajan fuera de casa, ¿qué ocurre? ¿es que la madre, y sobre todo de familia numerosa, no está trabajando y en una labor fantástica y fundamental, en la formación y educación de sus hijos, que serán los empleados y los políticos del día de mañana, es importantísima esa labor.
Yo estoy convencido que nadie va a tener un hijo porque le vaya a dar el gobierno no sé cuantos euros, esas cuentas no salen, sería un mal negocio. Lo que sí es cierto es que hay gente que quiere tener hijos y que no los puede tener por estos problemas que estamos viendo: porque entonces se van a la calle, porque no puede hacerse una vivienda, porque la presión es enorme... y también es cierto que hay un cambio en nuestra escala de valores muy importante.
Ahora mismo no queremos renunciar a lo que se entiende por calidad de vida. Hay gente que no quiere renunciar todos los años a unas vacaciones magníficas, o a dos coches de último modelo, o el cuarto de baño de mármol, o a salir los fines de semana por ahí... No es fácil tener mucha familia y no renunciar a esas cosas, que no son importantes para nada.
La mejor inversión que se puede hacer es en la familia, aunque nuestros políticos consideran que las políticas presupuestarias dedicadas a la familia son un gasto social, que no se puede permitir el Estado, y yo ahí les recrimino, y les corrijo, y les digo «es que ustedes esto no deben considerarlo un gasto, sino una inversión»; por la misma que cuando hablamos de infraestructuras para que nuestro país sea competitivo, hablamos de inversión, no de gasto.
Hay partidas presupuestarias muy, muy importantes que se gastan para atender situaciones patológicas que se dan en las familias, como consecuencia de no haber invertido antes y de manera preventiva en la familia, muchísimas. No tenemos nada más que ver el dinero que reparte el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales entre las distintas Ongs: asociación de mujeres maltratadas, de hijos abandonados, de drogadictos, de alcohólicos... muchas de esas situaciones claramente se eliminarían si se invierte en la familia.
En España no existen las circunstancias reales y objetivamente para que libremente podamos tener los hijos sin que estemos penalizados (tengo un amigo al que el Banco no le concedió un préstamo por tener muchos hijos), no cabe duda que el que no quiere tener hijos sí tiene todos los medios a su alcance para no tenerlos, él sí puede ejercitar su libertad, nosotros no.
( )Los ideólogos de Tony Blair no se explicaban como en España con las tasas de paro tan altas que ha habido, la conflictividad social fuera tan baja (al revés de lo que ocurre en el Reino Unido), y la explicación que dieron era que en España la estructura familiar era muy fuerte, mientras que en el Reino Unido, uno de cada tres hogares estaba roto. A la familia se la ha atacado en España, pero la valoración que la sociedad tiene de ella sigue siendo muy alta.
El coraje político para poner a la familia en su sitio yo diría que sigue siendo «modesto». En España siempre ha existido un complejo absurdo que es que defender a la familia, sobre todo a la numerosa, era sinónimo de ser «ultraconservador, ultracatólico, facha, franquista», ese complejo ha existido. Nadie se ha atrevido a legislar a favor de la familia, que insisto, debería quedar al margen de cualquier ideología política, social o religiosa, porque es un pilar básico de la sociedad.
Más información sobre el Plan +Familia: http://www.masfamilia.org.
3. El New York Times suspende a otro reportero por plagio
ABC 25 mayo 2003Tras el reciente escándalo de Jayson Blair, ex periodista de «The New York Times», el periódico ha suspendido por dos semanas a otro de sus reporteros, Rick Bragg, por plagio, según informa la revista «Columbia Journalism Review».
El viernes, el diario neoyorquino afirmaba que un artículo de Bragg, publicado el 15 de junio, no señalaba que también incluía información del periodista «freelance» J. Wes Yorder y que, aunque Bragg había visitado el lugar de los hechos por un corto tiempo y escrito también el artículo, las entrevistas y la descripción de la escena fueron realizadas por el reportero «freelance». El informe en cuestión trataba de los problemas que sufren los pescadores de ostras en la costa del Golfo de Florida.
Yorder afirmó que nunca esperó tener su firma en dicho artículo y añadió: «Hice casi todo el reportaje y Rick lo escribió. Nada es inadecuado. Rick intentó darle vida a la nota». Sin embargo, el «New York Times» considera que el artículo debió haber llevado las dos firmas.
4. SOS por la libertad de prensa
Italia es el país de Europa donde existen mayores problemas para ejercer el periodismo
La Vanguardia 2 junio 2003En un mapa sobre la libertad de prensa en el mundo publicado en octubre del 2002 por Reporteros sin Fronteras, Italia era el farolillo rojo en Europa (con Albania) y ocupaba el puesto número 40 (en un listado de 139 países) junto a Argelia, Burkina Faso, Sierra Leona, Líbano y Burundi. Según el informe, fruto de entrevistas y estudios entre profesionales de la comunicación, investigadores y juristas, existen problemas relevantes para ejercer el periodismo en este país, donde el primer ministro es acusado explícitamente de mantener la hegemonía sobre las principales redes televisivas y multiplicar las presiones sobre la televisión pública con censuras directas a profesionales reconocidos como Enzo Biagi o Michele Santoro, así como de abrigar un proyecto de ley que sancionaría con penas de prisión la violación de las leyes en materia de prensa (injurias y calumnias principalmente). Los confusos acontecimientos del relevo en la dirección del Corriere della Sera han disparado de nuevo las alarmas debido a insistentes señales de presión política, siempre desmentidas desde las esferas del Gobierno y por el mismo primer ministro.
Silvio Berlusconi es un maestro de la información y un gran comunicador que apostó desde el primer momento por la televisión. Su presencia empresarial en la prensa impresa no es significativa, con Il Giornale (210.000 ejemplares) como buque insignia. Mucho antes de dedicarse a la política sabía que el componente más importante de la cultura de masas en la historia reciente del país es la televisión, la única actividad cultural a la que la mayoría de los italianos dedica varias horas cotidianamente.
La lectura de los diarios no es, para los italianos, el mejor modo de iniciar la jornada, de acuerdo con los datos sobre las ventas: apenas 6 millones de ejemplares para una población cercana a los 60 millones ofrece un promedio de 10 ejemplares por cada 100 habitantes. En esta galaxia destacan cinco importantes grupos: Rizzoli/Corriere della Sera (670.000 ejemplares) más La Gazzetta dello Sport (389.000); La Repubblica (619.000), del grupo L'Espresso ; La Stampa (382.000), de la familia Agnelli; Il Sole 24 Ore (377.000), diario de información económica de la patronal italiana; Il Messagero (250.000), del grupo Caltagirone, que controla también Il Tempo e Il Mattino. La prensa de partido sigue siendo una anomalía con un archipiélago de publicaciones que comparten los puntos de venta con los grandes a veces para defender posiciones de grupos extraparlamentarios.
En su último informe, la Federación de Editores de Diarios se lamentaba de que la parte del león de la publicidad (54 por ciento) se la llevan las televisiones, y hablaba de crisis abierta en el sector prensa debido a factores estructurales: puntos de ventas restringidos, deficiente distribución, falta de ayudas postales y de transportes, legislación social y fiscal que obstaculiza el reparto a domicilio, ausencia de incentivos para introducir el diario en la escuela...
Según el comunicólogo Curzio Maltese, el periodismo italiano es el menos libre de Europa porque mantiene un debate cerrado en la autorreferencia del pensamiento único y genera una producción cultural incapaz de abarcar todos los sectores de la sociedad. Y, sobre todo, insiste en la anomalía de un primer ministro que controla seis redes nacionales de TV.
Hace menos de un año, el presidente de la República, Carlo Azeglio Ciampi, pidió una ley que garantice el pluralismo informativo en Italia en un significativo mensaje enviado al Parlamento. Un pluralismo, decía el jefe del Estado, que salvaguarde el papel de la televisión como servicio público y facilite la voz de las regiones. En fin, una ley de sistema para regular la entera materia de la comunicación, desde la radiotelevisión hasta la edición de periódicos, así como la relación entre estos medios. Ciampi advertía que en el 2006 las transmisiones televisivas de programas y servicios multimedia en frecuencias terrestres deberán realizarse exclusivamente en técnica digital, un cambio que le llevó a prevenir que el pluralismo y la imparcialidad de la información no podrán ser una consecuencia automática del proceso tecnológico.
La hegemonía de Berlusconi sobre la televisión del país es una realidad, pero sería tan erróneo como injusto atribuirle todos los males de la comunicación. El centroizquierda ocupó el poder durante cinco años antes de la victoria de il Cavaliere y no fue capaz de elaborar una ley sancionadora del conflicto de intereses ni de poner remedio a los males que aquejan al sector de la prensa impresa. La prensa libre, comentaba el sociólogo Giovanni Sartori, puede ser, naturalmente, buena o mala. Pero sin libertad de expresión no puede ser más que mala.En último término, las únicas personas que pueden conservar la libertad de prensa son los periodistas.
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