1 diciembre 2003

Noticias de Comunicación
Boletín nº 68

1. Los españoles prefieren la TV pero confían más en la radio
    Según el sondeo del CIS, la radio es más objetiva, variada y entretenida que la televisión
2. Gabilondo y Del Olmo, los periodistas más creíbles

    Encuesta Gallup 2003
3. Los anunciantes aguan la fiesta de la tabloidización y plantean la polémica de quién correrá con los costes extras de los nuevos formatos

    Tras la reciente iniciativa de The Times
4. Diarios aburridos e iguales
    Análisis de Juan Varela sobre el descenso de lectores en prensa
5. Carlos Lamas, director adjunto de AIMC: "El futuro de la audimetría está en los dispositivos personales"

 

1. Los españoles prefieren la TV pero confían más en la radio
Según el sondeo del CIS, la radio es más objetiva, variada y entretenida que la televisión
La Vanguardia 25 noviembre 2003

El medio de comunicación preferido por los españoles es la televisión, que ven a diario el 83,1%, frente al 45,3% que declara escuchar la radio todos los días. El 29 asegura leer prensa escrita. Sin embargo, los que ven televisión tienen una mala opinión de sus contenidos y consideran que, aunque resulta bastante entretenida y variada, es poco o nada educativa, poco interesante y de bastante mal gusto.

Son datos de un estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) presentado ayer por el secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, Jorge Fernández, sobre las preferencias por los medios de comunicación audiovisuales. La prensa escrita será objeto de una encuesta específica.

Según este estudio, la mayoría de los españoles ven más televisión los días laborables que festivos, y de media lo hacen entre una y tres horas diarias. Lo que suelen ver en televisión son programas informativos, un 71,3%, a los que siguen películas, programas culturales, divulgativos y documentales (22,6%), y los espacios y retransmisiones deportivas (15,%). También aseguran que lo que menos ven son musicales (9,2); programas de entrevista y tertulias (11,5%); del corazón (12%) y concursos (12,3%).

Pese a la preferencia por los programas informativos, la confianza que inspiran a los que suelen verla es inferior a la que otorgan a la radio. Así, al 53% de los espectadores habituales de televisión las noticias que ven en los informativos les merecen mucha o bastante confianza, mientras que al 42,5% le ofrecen poca o ninguna credibilidad. En el caso de la radio, pese a que la escuchan menos, el 71,9% de los encuestados confían mucho o bastante en las noticias que les ofrecen las radios, y sólo llegan al 18,5% los que afirman tener ninguna o poca confianza en el contenido de las noticias.

A la mayoría de los españoles, al 78,4%, les gusta cambiar de cadena hasta que encuentran el programa que les satisface, y sólo el 21,2% es fiel a una cadena determinada, ve siempre la misma y no suele cambiar de canal. Hay más fidelidad a una cadena cuando lo que se ven son informativas, pero sólo de la mitad de los espectadores. El 51,9% ven los informativos de distintas cadenas según el día, aunque el 46,2% declara que los ve casi siempre en la misma cadena.

La radio la oye a diario el 45,3%, entre media hora y dos, y lo que más escuchan son informativos, programas de música moderna, y entrevistas y tertulias. Sólo el 14,4% dice escuchar programas o retransmisiones de fútbol, casi el mismo porcentaje que los que afirman escuchar programas culturales, el 15%.

En contra de lo que opinan sobre la televisión, los que escuchan la radio consideran que es entretenida, variada, interesante, educativa y nada vulgar o de mal gusto. La radio gana a la televisión en entretenimiento, variedad y consideración de ser más objetiva.

La prensa asegura leerla a diario el 29% de los encuestados, aunque el 36,9% afirma que no la lee casi nunca. Los periódicos que leen los que lo hacen de manera habitual son los información general un 94,6%, los deportivos, un 30,4% y los económicos un 10,2%.

Volver al índice

 

2. Gabilondo y Del Olmo, los periodistas más creíbles
Encuesta Gallup 2003
La Vanguardia 27 noviembre 2003

Iñaki Gabilondo y Luis del Olmo son los dos periodistas de mayor credibilidad para la gente, según una encuesta realizada por la empresa Gallup. Ambos comparten el primer puesto, seguidos por María Teresa Campos, Matías Prats y Ana Rosa Quintana. Es la primera vez que Del Olmo alcanza la posición de cabeza –aunque sin desbancar a Gabilondo– y dos mujeres periodistas figuran entre los cinco mejores. De los diez primeros puestos salen Pedro Piqueras y Mercedes Milá, quinto y décimo lugar el 2002, para dejar paso a Lorenzo Milá y Jon Sistiaga en octava y décima posición este año.

Iñaki Gabilondo siempre ha ocupado el primer puesto del ránking Gallup de Credibilidad de los Periodistas. Este año ha tenido un 7,5% de menciones, porcentaje inferior al de años anteriores. Luis del Olmo, también con el 7,5% de las menciones, ha estado desde 1991 siempre entre los diez primeros. María Teresa Campos obtuvo el 4,8% de los votos y su tercer puesto es el más alto ocupado por una mujer en esta clasificación. El sexto puesto es para Xavier Sardá y Carlos Herrera, empatados, el octavo es para Lorenzo Milá y el noveno para José María García, a pesar de estar fuera de los micrófonos y las cámaras desde hace un tiempo. La cara nueva es la de Jon Sistiaga, aunque su presencia sea coyunyural por su trabajo como corresponsal en la guerra de Iraq.

Volver al índice

 

3. Los anunciantes aguan la fiesta de la tabloidización y plantean la polémica de quién correrá con los costes extras de los nuevos formatos
Tras la reciente iniciativa de The Times
Mediabriefing, 1 diciembre 2003

Han sido bien recibidas en general, e incluso han logrado ya resultados positivos -The Independent-, pero no todo son facilidades para las versiones tabloide de los diarios de calidad. En este nuevo intento por ganar audiencia, quienes vivían instalados en el formato sábana chocan con reticencias que vienen de muy diversos sectores. En el caso de The Times, los obstáculos los ponen los anunciantes, que no están dispuestos a correr con los gastos adicionales que supone incluir sus mensajes publicitarios en la nueva versión, con un nuevo formato.

La "fiesta de la tabloidización" de los diarios de calidad británicos no podrá ser completa, a pesar del gran recibimiento y de los buenos resultados que parecen obtener iniciativas como las de The Independent y The Times. En el primer caso, los "aguafiestas" fueron los propios trabajadores del diario, los sindicatos y la Unión Nacional de Periodistas británicos, que se pusieron de acuerdo para hacer notar que The Independent es precisamente uno de los diarios de Gran Bretaña con la plantilla más reducida, y se preguntaban cómo sería posible que con los recursos humanos actuales se saque adelante una edición doble en formatos distintos.

Pocos días después de que el diario británico The Times lanzara su versión tabloide, siguiendo los pasos de The Independent, los anunciantes se han convertido también en "aguafiestas", enzarzándose con el Times en una disputa que tiene su origen en el precio de la publicidad, en una u otra versión.

Los anunciantes plantean que el coste de rediseñar sus mensajes publicitarios para la nueva edición tabloide supondrá una inversión más que notable, sobre todo si, como se sospecha, otros periódicos instalados en el formato sábana siguen a The Independent y The Times.

The Guardian aseguraba este fin de semana que los anunciantes pretenden que sea The Times quien se haga cargo de la factura que suponen ambos formatos, e incluso amenazan con no pagar a menos que el diario satisfaga convenientemente sus demandas.

La Sociedad Británica de Anunciantes (ISBA) ya se ha puesto en contacto con todos sus miembros para urgirles a que tomen postura ante esta nueva situación. La ISBA reconoce que la publicación de ediciones paralelas en distintos formatos de los diarios nacionales es un desarrollo positivo para la prensa escrita, pero también considera equivocado que se espere de los anunciantes que sean ellos quienes asuman los costes adicionales.

Las agencias y centrales de compra también han manifestado su preocupación sobre esta cuestión de los costes adicionales, que incluye la denominada tasa de control o de paso y que incluye el coste de reproducción de anuncios en el periódico. The Independent ha accedido a pagar esta tasa, pero The Times cobra a los anunciantes un doble peaje: por el formato sábana y por la versión tabloide. Los anunciantes están especialmente molestos por el hecho de que se les obligue a afrontar un coste extraordinario, cuando la tirada de la versión tabloide del Times -70.000 u 80.000 ejemplares- es considerada aún muy baja.

Volver al índice

 

4. Diarios aburridos e iguales
Análisis de Juan Varela sobre el descenso de lectores en prensa
Periodistas21, 24 noviembre 2003

Uno de los grandes problemas de los diarios españoles es su similitud: en contenidos, en estilo, en diseño, en enfoque. El aburrimiento es una de las causas del abandono de la lectura de diarios.
El otro gran problema es que muchos diarios siguen informando de cosas que importan poco a la mayoría de la gente. Y lo que es peor: informan con el mismo formato y el mismo estilo. Hay mucho texto y espacio para temas poco atractivos para la lectura y se apuesta poco por otros quizá menos relevantes pero más gratos de leer.
El auténtico problema de los diarios no es la competencia de otros medios, ni siquiera que esa competencia sea más atractiva visual y tecnológicamente. El verdadero problema es la falta de interés de los lectores por una oferta muy semejante entre diarios y con el resto de los medios.
El desafío es acabar con la redundancia.

Juan Luis Cebrián, consejero delegado de Prisa y fundador de El País, aludió a estos problemas en su discurso de toma de posesión como nuevo presidente de la Asociación de Editores Españoles (AEDE).
Pero el mensaje queda ahogado por otros argumentos recurrentes: internet, los gratuitos, los jóvenes no leen… con mayor o menor incidencia en el descenso de la lectura.
Los diarios tienen la manía de buscar las causas de sus males casi siempre fuera de ellos.
Las únicas diferencias apreciables entre la mayoría de los diarios españoles son la ideológica y el ámbito geográfico (nacional o local). En contenidos, diseño y estilo, no hay nada tan poco sugerente como el mostrador de diarios de un kiosco.
Si se analiza a fondo el resto de los medios se verá que crecen más los que plantean una oferta distinta, más personalizada (internet, televisión de pago) o cómoda (gratuitos, radio) y adecuada a los hábitos de los ciudadanos.
En la era de la saturación, la diferencia es un valor fundamental. Esa diferencia está a menudo ahogada en los diarios por la pesada maquinaria de las redacciones, las jefaturas incompetentes o miedosas, la empatía con las fuentes en lugar de con el lector y la escasez de recursos informativos (profesionales y materiales).

¿Por qué son tan iguales los diarios españoles?
1 | Paisitis :: El País fue el gran diario de la transición y alcanzó un puesto de honor no sólo en el mercado, sino también entre los profesionales. La escasa movilidad, el desconocimiento y falta de desarrollo de otros modelos mantienen a muchos periodistas aferrados a un solo paradigma más coincidente con su experiencia vital que con una reflexión profesional.
Sólo la prensa deportiva, los gratuitos y algunos diarios se han liberado de ese patrón en los últimos 25 años.

2 | Falta de recursos :: El periodismo sufre cuando está aferrado a una mesa y un teléfono. La mayoría de las informaciones no se pueden cubrir de esa forma. Se pueden dar las noticias de la agenda común, pero no contar las historias ni descubrir lo que no se sabe.
La escasez de profesionales y la falta de recursos –documentales e imaginativos– condenan a una gran parte de la información a la nimiedad del comunicado y la rueda de prensa.
A fuente única, única versión y aburrimiento del lector.

3 | La igualdad como patrón :: En la mayoría de las redacciones españolas se trabaja con la presión de salir al día siguiente con lo mismo que los demás. Repetir y machacar sobre lo dicho. Hay miedo a no publicar, a no destacar lo mismo que los otros. La diferencia produce pavor. Un déficit terrible de confianza hace que la igualdad se convierta en valor máximo.
Cuando un reportero llega con una noticia propia, no reflejada en el teletipo, la respuesta más común es la desconfianza. No se premia la diferencia, se confía poco en los profesionales.
Cualquier apuesta diferente es sospechosa, por rutina, falta de imaginación o incompetencia.

4 | Periodismo rutinario :: Cuesta salir del carril y enfocar las noticias de otra forma. Patear la pirámide invertida, la tiranía del entrecomillado y de la cascada de datos. La esclerosis atenaza el estilo, los formatos y los contenidos. Todo es monocorde.
Cada diario trabaja como una cadena de producción, con formatos –materiales y mentales– preasignados. Salir requiere genio e imaginación, a menudo dormidos o en coma, especialmente entre los directores, que hablan demasiado con las fuentes y poco con su gente y con sus lectores normales, los que pagan el periódico de su bolsillo y no son fuentes habituales. Los cuadros medios están demasiado pendientes del director, del cierre de páginas y poco de las historias.

Los nuevos medios que triunfan en España: gratuitos y webs, se acercan a la información con otra mirada.
Los gratuitos han desarrollado una fórmula informativa compacta y cercana al lector. El menú principal de noticias es digerible en poco tiempo: menos declaraciones redundantes, menos reflexiones vacías, menos datos superfluos: la potencia de las cinco uve dobles y fin.
La sexta uve doble, el porqué, queda también para otros medios. Son conscientes de sus limitaciones.
Han acercado los criterios a las preocupaciones más cotidianas y apostado por información más cercana al lector: compárense las portadas de los de pago y los gratuitos.

Internet ha permitido que cada gusto y cada interés informativo tenga su fuente y su menú, construido a la medida. En esos sitios las informaciones se tratan con estilos y características distintas a las tradicionales: multimedia, blogs, profundización, contextualización, interactividad, etc.
Domina la empatía entre autor y lector: ése es el gran triunfo de los blogs.

Quizá los diarios deberían pensar menos en qué hacen los otros medios y comenzar a pensar sin clichés en cómo mejorar.
Algunas claves:
:: los diarios no son un medio de comunicación de masas, sino un soporte exigente para lectores exigentes;
:: la calidad es rentable y la influencia social (ver las teorías de Phil Meyer al respecto) sólo se consigue a través de ella;
:: los lectores inteligentes demandan productos a su altura: creatividad, audacia, otra mirada a lo obvio;
:: la diferencia es un valor: un diario debe decidir si quiere ser un commodity o un artículo de valor añadido;
:: invertir en inteligencia es asumir problemas y trabajar para el futuro, preferir esa incertidumbre a la previsibilidad de la rutina asumida y no cuestionada.

Los diarios de calidad británicos están revisando su tradicionalísima identificación de tamaño y seriedad para lanzar ediciones en tabloide (The Independent fue el primero y The Times le seguirá el miércoles).
El tamaño importa. Las ideas también.
La prensa española hizo su gran catársis con el diseño periodístico. Falta la revolución de los contenidos y el estilo.

Volver al índice

 

5. Carlos Lamas, director adjunto de AIMC: "El futuro de la audimetría está en los dispositivos personales"
BoletinBit.tv, 18 noviembre 2003

- ¿Podría hacer un breve análisis sobre la situación de la audimetría en España?
- Yo diría que España está en el grupo de cabeza de los sistemas de medición de audiencias. No tanto por la metodología de la medición en sí, que es prácticamente igual en todos sitios, sino por el tratamiento posterior de los datos. España ha desarrollado un software, llamado Infosys TV, que está siendo modélico, y que hace una explotación muy inteligente de los datos, por lo que está siendo exportado a otros países. Yo creo que en esto estamos a muy buen nivel, ya que en general la calidad de la operación es muy buena.

- ¿Hasta qué punto son relevantes las mediciones de audiencias?
- Son extremadamente relevantes. Las audiencias proporcionan una "moneda de cambio" para la compraventa de espacios publicitarios: si un programa tiene poca audiencia, no va a poder cobrar cantidades significativas por dichos espacios. En el modelo de TV comercial implantado en España, tener buenas audiencias implica éxito comercial, así como lo contrario significa un completo desastre; o sea, que es vital.

- ¿Cómo influye la audiencia en los contenidos de las cadenas?
- Existe mucha presión, quizás demasiada, de las audiencias en los contenidos. Tenemos casos de programas que se inician y, después de tres emisiones, como no llegan a cubrir el objetivo previsto, desaparecen de la parrilla. Aunque no sea un elemento exclusivo, la audiencia es un factor muy importante en las decisiones de programación y en la construcción de las parrillas. También hay otros intereses, pero la audiencia va a constituir siempre un factor de enorme importancia para los anunciantes y las cadenas, incluso para la TV pública. Nadie puede trabajar sin ellas.

- ¿Son compatibles una TV de calidad con la presión de conseguir unos buenos índices de audiencia?
- Yo pienso que son compatibles, pero es muy difícil de hacer. Conseguir programas de una calidad aceptable y además obtener índices de audiencia elevados es seguramente el objetivo de muchos responsables de programación; es lo que a todos nos gustaría tener, pero no es fácil. El problema es que muchas veces la calidad en TV implica un riesgo, y los productores no quieren arriesgarse. Lo que no podemos hacer es caer en el tópico de que la audimetría es la culpable de la "telebasura"; esto es confundir los términos, ya que una cosa es el "termómetro" que mide las audiencias, y otra bien distinta son los agentes que proporcionan esos niveles de audiencias.

- ¿Con qué dificultades se encuentra hoy la audimetría?
- La audimetría se encuentra hoy con muchas dificultades. Por una parte, está el ataque de las cadenas, que nunca están contentas con lo que reflejan las mediciones de audiencias; pero esto es algo natural. Otro problema es el tamaño de la muestra. España tiene un panel de entre los más grandes del mundo, pero no es suficiente. Sin embargo, aumentar la muestra supone un gasto que no se está dispuesto a asumir. La tasa de respuesta es igualmente una dificultad grave en la audimetría, ya que está bajando estrepitosamente. Y por muchos factores, es cada vez más complicado hacer encuestas. Este es un problema difícil de resolver. Por ello, yo apuesto por sistemas que exijan una respuesta pasiva del usuario. Por otra parte, están todas las dificultades que derivan de la TV que se avecina, con una multiplicación de la oferta, el visionado asincrónico, la emisión digital y el consiguiente fin del aparato tradicional de medición... Todo esto se está estudiando.

- Actualmente, tenemos un vasto panorama de audiencias no controladas. ¿Cómo hacen frente los sistemas de medición a esta realidad? ¿Están estudiando nuevos sistemas para cubrir estas actividades?

- Sí, hay un gran panorama de actividades que no están cubiertas: muchas TV locales que los sistemas de medición no cubren, las actividades interactivas, el visionado asincrónico con los PVRs… Hoy existe una actividad de investigación importante por parte de las empresas multinacionales, que son las que tienen capacidad financiera para afrontar este tipo de temas; por otra parte, son las que están gobernando el mundo, y tienen más intereses y mediciones de audiencia en diferentes países. Ahora bien, nunca se llega a una solución final, ya que cuando crees llegar a ella se abre otra "puerta tecnológica" que te obliga a reflexionar sobre la anterior. Por el momento, se ha hallado ya una solución técnica al tema de los PVRs, pero todavía hay muchos puntos por estudiar, como por ejemplo la combinación de la TV con Internet. No cabe duda de que los medios exigen la evolución de nuevas técnicas de medición, ya que estamos en un momento en que la tecnología avanza rápidamente, y obliga a los sistemas a adaptarse. Esto es algo relativamente problemático, porque siempre vamos por detrás, pero se están poniendo recursos al servicio de esta causa.

- ¿Qué futuro le espera a las empresas de medición de audiencias?
- Tenemos un largo camino por delante. Principalmente, está la posibilidad de establecer el audímetro personal, un "reloj" que porta el usuario y capta los medios a los que está expuesto. De esta manera, existe una dicotomía sobre si el audímetro va a seguir siendo un aparato como hasta ahora o va a ser personal. Los expertos con los que he hablado escogen las dos opciones, hay argumentos a favor y en contra. Personalmente, yo me inclino por los audímetros personales, pero sólo si tienen capacidades multimedia. El objetivo del audímetro personal es recoger todo el comportamiento mediático de un mismo individuo, cosa que no puede proporcionar el audímetro tradicional, acoplado al aparato. Además, la producción de esta tecnología es más económica, y se puede aumentar el tamaño de la muestra sin que el coste de producción suba excesivamente. Por eso me resulta más lógico pensar en el audímetro personal, y me gustaría trabajar en el desarrollo de este dispositivo, que únicamente le exige al usuario que lo lleve puesto, sin obligarle a apretar botones. No obstante, el "reloj" lleva consigo una exigencia: hay que procurar que el usuario no se lo quite. Además, uno de los problemas que tiene este aparato es que es únicamente masculino, y no cumple las exigencias estéticas que suele requerir una mujer. Pero al fin y al cabo, yo creo que el futuro de la audimetría está en estos dispositivos personales.

 

Archivo de Noticias de Comunicación COSO
http://www.fundacioncoso.org/3/33.html

Archivo de Boletines COSO
http://www.fundacioncoso.org/boletines/archivo.html

índice | volver a Noticias COSO