5 julio 2004

Noticias de Comunicación
Boletín nº 84

Opinión

Inestabilidad legislativa del derecho de la comunicación
Emmanuel Derieux, profesor de la Universidad Panthéon-Assas (Paris 2)

A la memoria de José Mª Desantes Guanter y Luis Escobar de la Serna, maestros de la disciplina

La comunicación y, por consiguiente, su derecho, están ligados, en parte, al estado de las técnicas. Es inevitable que bajo ciertas circunstancias este derecho necesite de algunas adaptaciones. Pero eso no justifica la inestabilidad legislativa que le caracteriza, sobre todo en Francia (dos leyes recientes, de 9 de marzo y de 21 de junio de 2004, en las que la comunicación no era ni el principal ni el único objeto, han supuesto importantes modificaciones). En lugar de mantener o referirnos a los principios generales (libertad de expresión, derecho a la información, servicio público, interés general, protección de las identidades culturales...) comunes a todas las formas de comunicación pública (prensa, radio, televisión, comunicación digital...), al sobrevalorar las particularidades de las técnicas, nos agotamos corriendo tras sus evoluciones. El derecho va siempre retrasado, viendo cómo aumenta constantemente esta distancia, con la ilusión de dominar una realidad o unas prácticas que se le escapan totalmente.

A esta situación se añade, en relación con las técnicas de comunicación que ignoran las fronteras nacionales, la influencia cada vez más fuerte del derecho internacional o europeo (directivas comunitarias, jurisprudencia del tribunal europeo de los derechos humanos...), que a veces cuestionan los principios más estables (equilibrios de derechos y libertades, respeto al honor y la dignidad de la persona...) de los derechos nacionales.

Estas intervenciones legislativas constantes, múltiples y parciales sobre el derecho de la comunicación dañan su coherencia y su unidad, su comprensión y su aplicación. A eso se añaden las presiones de algunos grupos de interés (industriales, económicos...) poderosos –y los de la prensa y los medios no son los menos influyentes- para obtener algunas ventajas o privilegios (ayudas públicas, protecciones particulares acerca de su responsabilidad...). Más que insistir en lo que distingue las diferentes técnicas de comunicación, hay que poner el acento en lo que tienen en común (la publicación, la transmisión de informaciones, la contribución al debate democrático, la participación en la vida cultural...). Éste sería el único modo de remediar la inestabilidad legislativa crónica del derecho de la comunicación y de asegurarlo finalmente con verdadera fuerza.

 

Fernando González Urbaneja: "La televisión tiene que ver poco con el peirodismo"
Extracto de una entrevista al Presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM) y de la Federación Española de Asociaciones de Prensa (FAPE)
Época, 2 julio 2004

- Se habla mucho de telebasura y poco de radiobasura o prensabasura...
Debajo del término telebasura se esconden muchas cosas sin definir. Es una palabra que confunde más que ayuda. Yo suelo decir que la tele es un elemento de entretenimiento que tiene muy poco que ver con el periodismo. Y los periodistas tenemos que ser humildes y saber que esta profesión es la información, la opinión, pero no el entretenimiento ni la ficción. En cuanto a la radio basura y la prensa basura, claro que las hay, como siempre ha habido y habrá. si leemos la literatura del XIX, los periódicos y la prensa más ultramontana y más radical, vemos que había ingenio, pero también cosas despreciables y abominables. No hay nada nuevo bajo el sol.

 

 

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