| FUNDACIÓN COSO de la Comunidad Valenciana para el Desarrollo de la Comunicación y la Sociedad inicio | qué es coso | convocatorias | noticias | memoria | publicaciones Noticias de Comunicación 17 octubre 2007 Nueva generación de mujeres obsesionadas
por la imagen Escritoras, periodistas y directoras de publicaciones del área anglosajona comienzan a mirar con desencanto la banalización de la imagen de las mujeres que ofrecen las páginas de algunas revistas y periódicos. Varias voces, entre ellas la de la asociación británica de Mujeres Periodistas, han levantado sus críticas para señalar la falta de coherencia de este tratamiento con los denominados logros feministas que hace solo tres décadas auguraban una nueva etapa para las mujeres. Las protestas, que comenzaron de manera más o menos velada, han ido creciendo en los últimos dos años. “¿Qué ha ocurrido con la buena fe y el optimismo de las feministas de los años setenta?”, se preguntaba Rosie Boycott desde el diario The Guardian. “Las revistas para adolescentes y jóvenes –chicas o chicos– son profundamente sexistas y solo se centran en la imagen y en el atractivo físico”, denuncia, “mientras ridiculizan todo lo demás”. Según esas publicaciones, “tu cuerpo debe ser como el de una estrella”. Pero como eso parece inalcanzable para la mayoría de la gente, el resultado es una nueva etapa de inseguridad, de baja autoestima generalizada entre las adolescentes, y que amenaza con extenderse a otras edades y a otros ámbitos –estudios, trabajo– donde, hasta ahora, las chicas eran claramente superiores. Pero no es solo la preocupación por el atractivo físico. Lo que llama también la atención es la búsqueda deliberada de una apariencia provocativa. Es lo que intenta analizar la autora americana Ariel Levy en el libro Female Chauvinist Pigs: Women and the Rise of Raunch Culture, en el que se pregunta “¿Cómo es que están resucitando todos los estereotipos de la sexualidad femenina que el movimiento feminista se esforzó por erradicar en bien de las mujeres?”. Lo que Levy pretende analizar es “por qué jóvenes de hoy están adoptando aspectos escabrosos de la actual cultura que probablemente habrían hecho vomitar a sus antepasadas feministas”. La autora se sorprendió mucho cuando al hablar con chicas que participaban en programas como “Girls Gone Wild” le decían que esta evolución no significaba una derrota del feminismo sino su triunfo, ya que supuestamente prueba que las mujeres han llegado a ser lo bastante fuertes como para expresar su sexualidad explícitamente. En algunas publicaciones el tono crítico hacia supuestos defectos físicos es tan agresivo y generalizado que roza la misoginia. Lejos de quedar reducida a publicaciones o lugares de Internet de escasa calidad, la tendencia a sobrevalorar lo físico y a ridiculizar a las mujeres que no destacan en este aspecto está extendiéndose también entre las revistas femeninas o la prensa rosa, que siempre han reflejado con una aureola de glamour la vida de las famosas. La elegancia del papel cuché ha dado paso a la vulgaridad y a la provocación, a desnudar literalmente a actrices conocidas que no habían necesitado este recurso para triunfar en la pantalla o conseguir estatuillas en Hollywood. Actrices que reaccionan A comienzos de septiembre, Kira Cochrane señalaba en su habitual columna su profundo desacuerdo con actrices consagradas, como Nicole Kidman y Maggie Gyllenhaal, que desde hace unos años aceptan portadas en las que aparecen escasas de ropa o se convierten en la imagen de productos de lencería. “¿Que por qué las encuentro deprimentes?”, se pregunta Cochrane, refiriéndose a fotos y portadas con este tipo de protagonistas. “Es como si afirmaran: no importa el talento que tenga una mujer, los premios que haya recibido o el alcance de su inteligencia... A la hora de la verdad, si quiere permanecer en la cresta de la ola, si quiere llenar las portadas de las revistas u ocupar los papeles principales, tiene que rebajarse a eso, a agradar a los hombres”. Actrices como Julia Stiles –compañera de Matt Damon en El ultimátum de Bourne– o Rachel McAdams ya han reaccionado y defienden la integridad de su imagen, a pesar de que su actitud pueda frenar de alguna manera su carrera. Stiles está encantada con el hecho de que todas las mujeres Bourne sean elegantes, seguras de sí mismas, y aparezcan completamente vestidas. “Soy una persona modesta y generalmente evito los desnudos y las escenas amorosas, porque con mucha frecuencia las encuentro gratuitas”. En el caso de McAdams, su negativa a dejarse fotografiar sin ropa para una portada del Vanity Fair en 2005 supuso un punto de inflexión en su carrera que por entonces iba a un ritmo vertiginoso, con estrenos como La joya de la familia, Vuelo nocturno o De boda en boda. La necesidad de frenar esta tendencia y de contrarrestar, al menos, sus consecuencias sobre los más vulnerables –los adolescentes– ha movilizado ya al comité directivo de Mujeres Periodistas que, coincidiendo con la London Fashion Week, reunió en la British Library a un centenar de estudiantes de secundaria en una jornada sobre la imagen personal. Las conclusiones de los jóvenes fueron unánimes: “Los medios de comunicación deberían ser responsables y difundir roles más positivos sobre nuestra generación”. Según Fiona Badwon, una de las periodistas impulsoras de la iniciativa, “a pesar de tantos años de feminismo, las chicas todavía dependen de su imagen”. Badwon señaló que las adolescentes se quejan de la presión de los medios para que se acerquen a unos prototipos de belleza totalmente irreales y aportó los datos de una encuesta reciente: el 75% de las mujeres entre 16 y 25 años declararon no sentirse respetadas por la prensa ni por la industria de la moda, lo cual no significa que sean capaces de escapar de su influencia.
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