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Ramírez divide este manual en dos grandes partes. En la primera de ellas, “Manual de primeros auxilios para un Gabinete de Comunicación”, el autor realiza una serie de recomendaciones y consejos para poner en marcha un Gabinete de Comunicación. La segunda parte, “Manual de Prevención ante un Gabinete de Comunicación”, la dedica a los profesionales de los medios de comunicación, en ella el autor realiza un análisis crítico de la actuación de los periodistas. En la primera parte de este manual, Txema Ramírez explica cómo debe ser un Gabinete de Prensa ejemplar. Para ello comienza con la definición de Gabinete de Comunicación, su historia y una breve explicación del sistema informativo. Este primer capítulo es bastante teórico pero permite que el lector reflexione sobre cuestiones que no recordaba. En esta toma de contacto con el entorno informativo, Ramírez nos da unas pinceladas de cómo debería ser un Gabinete ejemplar. El autor del libro continúa analizando la tarea de un buen Director de Comunicación, pero ahora ya lo hace en profundidad. En el segundo capítulo, Txema Ramírez explica cómo se diseñaría una buena estrategia de comunicación, indicando los elementos informativos que debería tener cualquier organización interesada por la comunicación. En este apartado hace especial hincapié en la necesidad de la comunicación global, es decir, la unión de la comunicación interna y la comunicación externa. En este apartado el autor nombra los soportes que pueden ayudar a los DirComs a conseguir una buena comunicación empresarial: formación interna de portavoces, elaboración de boletines especializados, funcionamiento del departamento de documentación, etc. Ramírez finaliza el capítulo ilustrando un organigrama básico de cualquier Gabinete de Comunicación. En el tercer capítulo, Txema Ramírez realiza un análisis de la comunicación interna, ámbito comunicativo de máxima relevancia para las empresas y que en múltiples ocasiones los empresarios no tienen en cuenta. En este apartado se amplía todas aquellas cuestiones que ha planteado en el capítulo anterior. Ramírez explica cómo debe ser un buen portavoz, cómo se tiene que exponer un debate o cómo hay que intervenir en la televisión. También, Txema Ramírez explica la importancia del departamento de documentación e indica que él será quien realice los resúmenes de prensa de los diferentes temas y también será el encargado de facilitar las referencias sobre determinados temas que puedan interesar al Gabinete de Comunicación. En el cuarto capítulo, analiza la comunicación externa. Es aquí donde Ramírez explica cómo se redacta una buena nota de prensa, cómo se deben tratar a los medios de comunicación para que coloquen nuestras noticias. También apunta que sólo hay que convocar ruedas de prensa cuando realmente sean necesarias. Por último, el autor explica quién es el encargado de gestionar una entrevista y apunta cómo lo debemos hacer. En este capítulo también incluye una serie de relaciones informativas como son: el off the record, la filtración, el rumor interesado y la desinformación. Ramírez realiza un análisis pormenorizado de cada una de estas técnicas y nos advierte de los pros y los contras que tienen cada una de ellas. En este apartado dedicado a la relación con los medios incluye otras áreas de la comunicación como son la publicidad, el marketing y las relaciones con la sociedad. Ramírez opina que las entidades se tienen que relacionar con su público a través de los Gabinetes de Comunicación, ellos ayudarán a que la sociedad hable de las organizaciones a las que representamos. También realiza una interesante distinción entre información y publicidad, opina que deben ir unidas pero nunca debemos confundirlas. El capítulo finaliza con la importancia de la comunicación de crisis. En este ámbito, Txema Ramírez realiza una serie de consejos que podemos aplicar en cualquier situación crítica. La primera parte la finaliza con un listado donde recoge los diferentes tipos de Gabinetes de Comunicación. Él diferencia: gabinetes de la administración, de partidos y sindicatos, de empresas, de movimientos sociales y ONGs y asesorías de comunicación. De cada uno de ellos hace una pequeña referencia histórica y explica las diferentes actuaciones, cómo deben comportarse con los medios de comunicación, cómo pueden conseguir sus objetivos y en muchos de los casos lo refleja con ejemplos reales. La segunda parte va más allá y hace una reflexión sobre la situación de los periodistas. Expone el soborno al que son sometidos muchos periodistas, muchos empresarios o gobernantes reparten regalos entre las redacciones de los medios de comunicación para poder favorecerse de su trabajo. También expone el valor que tienen las fuentes oficiales, Ramírez da porcentajes elevados sobre la inclusión de noticias que únicamente se basan en este tipo de fuentes. Este dato destaca más cuando hace referencia a las noticias relacionadas con el mundo de la política. También destina un punto a la revolución tecnológica, aspecto se queda un tanto desfasado. El autor hace referencia a la inclusión de los faxes en las redacciones de los medios, ahora que todos los periodistas funcionan con el correo electrónico. En esta segunda parte, el autor también se refiere a la problemática que planteaba Marisa Ortega en su sesión del Máster. Él apunta que en muchas ocasiones los medios se limitan a transcribir las notas de prensa que envían los distintos Gabinetes de Comunicación, también señala que a menudo los departamentos de comunicación de los departamentos de comunicación de los organizaciones definen las agendas mediáticas. Aquí no tiene validez las características de noticiabilidad de los hechos y el factor sorpresa es mínimo. Todo esto, señala Txema Ramírez, provoca que se realice un periodismo bajo en calidad donde falta la versión analítica de los periodistas. En este sentido, el autor recuerda la importancia de contrastar las fuentes informativas. Por último, concluye el apartado reflexionando sobre la influencia que actualmente tienen los Gabinetes, quienes son productores de noticias capaces de llegar directamente a los canales comunicativos. En el siguiente apartado, realiza una investigación sobre la incidencia de los Gabinetes de Comunicación. Este análisis da paso al último punto donde el autor lanza una serie de cuestiones muy interesantes:
Es un libro muy recomendable para aquellos que estén comenzando en los Gabinetes de Comunicación porque explica a la perfección cómo deben realizar un buen trabajo. Ramírez expone todos los casos, los analiza y además da una serie de pautas para poder actuar en cada situación. Para aquellos que ya tienen experiencia en los medios de comunicación puede resultar un poco más monótono ya que plantea muchas situaciones que son el día a día de un Gabinete. De todos modos, también es recomendable porque hace que los periodistas reflexionen sobre su profesión, se cuestionen si lo hacen bien o mal o si lo pueden mejorar. Ramírez explica todos los asuntos de un modo directo y ameno. En muchas de las ocasiones, ejemplifica las cuestiones con pequeños esquemas, gráficos o informaciones reales, lo que facilita la lectura al lector.
Esmeralda Martínez
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