FUNDACIÓN COSO de la Comunidad Valenciana
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RESEÑAS DE LIBROS

La Galaxia InternetLA GALAXIA INTERNET
Reflexiones sobre internet, empresa y sociedad
Manuel Castells
Ed. Areté
Barcelona, 2001
317 págs.


En el prólogo de la obra, el autor manifiesta la intención que tiene: realizar un análisis del papel de Internet en la evolución de la sociedad, más en particular en lo que el autor denomina “sociedad red”. Con este concepto Castells se refiere a los nuevos tipos de relación que han derivado de la posibilidad de estar conectados vía informática. No pretende hacer una predicción sino más bien un viaje intelectual.

El primer capítulo analiza la historia tecnológica de Internet. Aporta numerosos datos y referencias. Probablemente una persona no versada en la materia se verá perdida. Es de destacar la comparación que hace entre el modo de investigar americano y el soviético: supone un estilo de cooperación abierta entre los investigadores, que sin duda marca los inicios de Internet.

A continuación analiza “La cultura de Internet”. Se centra en los cuatro grupos que posibilitaron el arranque del Internet global, antes de la aparición de la web: la tecnomeritocracia, los hackers, las comunidades virtuales y los emprendedores. Castells realiza unas consideraciones acertadas cuando trata de las comunidades virtuales: los lazos que se establecen a través de Internet vienen propiciados por la afinidad de intereses.

El análisis de la nueva economía llena el tercer capítulo. Es el más extenso. Según Castells, la innovación y el riesgo caracterizan la economía de finales del siglo XX y el motor de ello son las Tecnologías de la Información, que permiten organizar el trabajo en redes informáticas. No faltarán referencias a la burbuja tecnológica, y analizará las razones que llevaron a que cayeran los mercados financieros a principios del 2000.

El capítulo cuarto aborda la cuestión de las comunidades virtuales. Me ha parecido en algunos puntos muy acertados. Reconoce que no está claro que Internet influya en el grado de sociabilidad de las personas, puesto que hay estudios a favor y en contra. Internet sí que favorece la sociabilidad por afinidad y por los valores compartidos entre los usuarios. Al final de capítulo, hablará del individualismo en red, concepto sobre el que volverá en un posterior capítulo. Sin embargo, resulta poco claro al caracterizar este concepto.

Los dos siguientes capítulos tratan sobre la política e Internet. Parte de la base de que las estructuras políticas están deslegitimadas: hay una decadencia de las instituciones que ostentan la representación ciudadana. Precisamente Internet ha contribuido a ello: proporciona una base de comunicación más amplia para escándalos y rumores. A lo largo del texto, Castells ensalza a Internet, pero más que nunca en estos temas. Dirá que es la palanca de transformación social, y se fija particularmente en la organización de los movimientos antiglobalización. Sí que admite que Internet no sustituye al cambio social, pero lo posiblita porque pone en contacto a personas. El poder se ejercerá por la difusión de códigos culturales.

El principal valor que defiende Castells es la libertad. Aunque Internet la favoreció al principio y parecía muy arraigada en los desarrollos hackers, actualmente la privacidad se está viendo amenazada seriamente en pro de la seguridad por las propias tecnologías de la información. Estas permiten el seguimiento del usuario.

El capítulo séptimo trata de Multimedia e Internet. Los conceptos de multimedia e hipertexto aparecen con frecuencia, pero quizá quedan un poco difusos. Llegará a hablar de hipertexto personalizado, que vendría a ser como la cultura propia de cada usuario. En este sentido hay que buscar protocolos de significado para que no terminemos siendo autistas. Sólo apunta uno: el arte. Pienso que no queda claro de qué modo puede el arte en la red superar ese “hipertexto personalizado” del que tanto habla en este capítulo. Por otro lado, me ha parecido muy apropiado el modo en que habla de los usos actuales de Internet. Señala que el tipo de comunicación que prospera en la red es el relacionado con la libertad de expresión. Es el paradigma: no hay controles ni intereses superiores que limiten la cooperación para un fin colectivo.

El capítulo dedicado a la geografía de Internet abunda en tablas y datos. Internet ha redefinido la distancia y la geografía.

El último capítulo trata sobre la divisoria digital. Ciertamente influye la limitación del número de accesos a Internet. Pero Castells se detiene en el tema de la educación. Según él, hay que superar el paradigma del mero aprendizaje por el de aprender a aprender. Establece la siguiente cadena: transformar la información en conocimiento y el conocimiento en acción.

En las conclusiones señala tres retos que tiene la sociedad red: la libertad, la exclusión y la educación. El nuevo entorno de comunicación que ha generado Internet resulta imparable, y ya no es posible desentenderse de este instrumento. Vuelve a constatar la crisis de los gobiernos, que quizá sea consecuencia de que los ciudadanos estén mejor informados ahora.

El libro es una sociología de Internet. Tiene ideas muy acertadas sobre la red, como por ejemplo el tratamiento que hace de las comunidades virtuales, o de la cultura hacker. Al final de cada capítulo ofrece una bibliografía específica. A pesar de su intención divulgativa, en algunos pasajes resulta un tanto farragoso y general, quizá por emplear términos un tanto difusos.

La Galaxia Internet constituye una interesante introducción para Internet, y abre sugerentes vías para la reflexión. Sin embargo, algunas de las ideas que apunta, en especial sobre la seguridad en Internet, se han reconfigurado tras los atentados del 11-S, puesto que el libro fue publicado en Estados Unidos poco antes.

La obra aborda cómo Internet está influyendo en la vida de los ciudadanos, y esta aproximación se realiza desde numerosas perspectivas: económica, política, social… En efecto, Internet es un elemento crucial a principios del siglo XXI como palanca social, como elemento de transformación social. Continuando con Castells, resulta vital para ello que la libertad que ha caracterizado desde el principio la red no se vea mermada por otros intereses.

En esa concepción de transformación social se percibe en el autor cierto pesimismo antisistema. Si bien es cierto que se percibe un desencanto hacia las instituciones públicas, el enfoque que emplea incita más bien a la resistencia que a un planteamiento constructivo. No hay que olvidar que Internet es hoy una realidad gracias a un enfoque colaborativo.

En el libro se nos habla de la libertad como paradigma supremo en Internet y de la necesidad de una educación orientada a la acción. Pero se obvia la cuestión de que la libertad no puede estar por encima de la dignidad humana y de que ha de ser respetuosa con la libertad de los demás. Parece que el autor olvida también que en la educación tiene un gran papel la formación de la persona en valores. Estos son aspectos que quizá sean más difíciles de lograr con Internet, pero no por ello son menos necesarios para nuestra sociedad.

 

Tomás Baviera
Mayo 2005

 

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