Periodistas profesionales comparten la esfera comunicativa con blogueros, usuarios de redes sociales y creadores multimedia

El periodismo nace, crece y compite en el ecosistema de la Sociedad Red, caracterizado por el acceso libre e indiscriminado a las plataformas de comunicación pública. Periodistas profesionales comparten la esfera comunicativa con blogueros, usuarios de redes sociales y creadores multimedia, que distribuyen sus contenidos con resultados que a menudo superan a los medios tradicionales. En este contexto, las empresas periodísticas tradicionales, denominadas legacy media, tratan de potenciar su marca en internet y facilitan el acceso desde todos los soportes. Algunas han logrado hacerlo con éxito. Por ejemplo, The New York Times o The Washington Post se han convertido en referencia mundial por su estrategia multimedia, su innovación periodística y un modelo de negocio en auge.

Sin embargo, en la mayor parte de los casos, los medios tradicionales han fracasado a la hora de implementar su expansión en internet, con objetivos apenas definidos, una estrategia errática y escasa capacidad de liderazgo frente a la enorme voracidad de los grandes conglomerados (Google, Facebook, Twitter, YouTube…) y a la iniciativa de los nativos digitales, que entienden a la perfección internet. No hace falta enumerar aquí el listado de las dificultades que asolan a los legacy media (pérdida de lectores, disminución de ingresos publicitarios, reducción de plantillas, etc.), desencadenando una especie de “tormenta perfecta” con consecuencias disruptivas para el sector. Como afirma Andrés Azócar, editor general de medios digitales del Canal 13 argentino, en un artículo muy recomendable, “muchos medios han alimentado su propia pérdida de valor, rediseñado sus operaciones digitales hacia la masividad y el cero control de la información que publican”.

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