CÁMARA OCULTA: DESAFÍOS ÉTICOS Y JURÍDICOS

24 de febrero de 2007

La 16ª Sesión de Trabajo fue presentada por Rafael Aznar, Vicepresidente de la Fundación COSO. Tras dar la bienvenida a los asistentes, destacó el interés inicial de COSO por “contribuir a la mejora del trabajo de los periodistas dando preferencia a los temas de carácter deontológico, por entender que una comunicación se tiene que basar, ante todo, en unos principios éticos”. Así mismo agradeció al Tribunal Superior de Justicia el haber acogido una sesión de este carácter en un edificio tan emblemático como es la Ciudad de la Justicia.

A este agradecimiento correspondió Juan Luis de la Rúa, Presidente del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana. Comentó que Valencia “ha sido pionera en España en disponer de un gabinete de comunicación para las instituciones judiciales”, con el fin de “mejorar la relación entre periodismo y justicia”. También manifestó su “preocupación por la responsabilidad que tienen los medios de comunicación en la formación de la opinión pública”, y, en este sentido, se mostró satisfecho por una sesión de trabajo de estas características en las que profesionales de los medios conozcan mejor las implicaciones legales que puede tener su trabajo informativo.

La presentación del ponente corrió a cargo de Josep Sastre, Jefe de Informativos de Canal 9, quien destacó los diversos trabajos publicados por parte de Agustín Macías sobre la cámara oculta siguiendo las sentencias de los tribunales españoles ante las demandas planteadas. El ponente de la Sesión de Trabajo es actualmente Profesor encargado de la cátedra de Derecho de la Información de la Facultad de Comunicación de la Universidad Pontificia de Salamanca.

Ya desde el inicio de su intervención, el prof. Macías precisó que “el uso de la cámara oculta por parte de los periodistas es una cuestión de responsabilidad civil de carácter profesional”. Para ello conviene que esté familiarizado con las principales referencias que constituyen el marco legal, a saber, el artículo 20 de la Constitución y la Ley Orgánica 1/82.

El Derecho a la Información, que es un derecho a recibir y difundir información veraz, viene limitado por otros derechos de la personalidad, como son el derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen. Sin embargo, el Derecho a la Información puede prevalecer sobre los otros derechos ya que “tiene una trascendencia pública” pues beneficia a toda la comunidad.

El prof. Macías explicitó los tres requisitos que han de concurrir para que el Derecho a la Información prevalezca en un conflicto con otros derechos básicos. Tiene que haber veracidad, interés público y ausencia de insultos. La veracidad de la información se concreta en el “saber hacer profesional” del informador. Se ha de seguir el protocolo profesional no sólo para la búsqueda de información, sino también para saber qué y cómo se presenta al público. Este punto lo están teniendo en cuenta los jueces, y señaló que “las sentencias sobre cámara oculta recalcan sobre todo los deberes profesionales de los periodistas”.

El punto clave del uso de la cámara oculta viene determinado por el interés público de la información. Macías contraponía el interés público a “lo que interesa al público”. Cuando prevalece lo que interesa al público, ya no estamos propiamente hablando de información sino más bien de entretenimiento. Macías insistió en diversos momentos en esta distinción, y no dudó en afirmar que “las sentencias están amparando el verdadero periodismo de investigación” que aporta información constitucionalmente relevante.

El tercer requisito formal es la ausencia de insultos, que “suele ser el que menos se entiende”. Es importante que la información esté bien presentada, y el profesional debe valorar que lo que se diga “no humille a los protagonistas de la información”. Una pauta que ayuda en la delimitación del uso correcto de la cámara oculta es que “la información debe denunciar una práctica y no a una persona”. De ahí que el prof. Macías recomiende que se deba tener especial cuidado en que no se pueda identificar a las personas que aparecen en las informaciones obtenidas con cámara oculta.

Además de estos requisitos de carácter general, el prof. Macías añadió algunos criterios más específicos de la cámara oculta: la protección de los menores, el lugar donde se grabe, o la indiferencia del soporte. En cuanto a la finalidad y necesidad del uso, el ponente afirmó que el profesional “debe valorar si es imprescindible la cámara oculta para conseguir una determinada información”.

Tras la pausa café se inició un animado coloquio con los profesionales presentes en la Sesión de Trabajo. Dirigía las intervenciones Teresa Laguna, Jefa de Prensa del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana. Al inicio, ya adelantó que “el uso de la cámara oculta es un debate no pacífico en el interior de la profesión”.

Salvador Enguix, de La Vanguardia, apuntó que la cámara oculta está condicionando la relación de los periodistas con las fuentes informativas, puesto que contribuye a crear un clima de desconfianza por el miedo de las fuentes a que sean grabadas sin avisar. Ante la pregunta de si siempre es necesaria la cámara oculta, Macías contestó que su utilización “ha de ser una excepción, y no la regla”, es decir, será lícita cuando no quede otra vía de posibilidad para la obtención de esa información.

En la Sesión también estaban presentes algunos miembros del equipo de periodismo de investigación de Canal 9, quienes señalaron que los reportajes que se producen en la televisión valenciana tienen un alto rigor informativo. En este sentido, Jenar Martí afirmó que “la cámara oculta es un medio, pero no es la base única para los reportajes de investigación que se hacen en Canal 9”, y antes de usarla “se debate internamente sobre la conveniencia o no del empleo de este medio”.

En el coloquio también se puso de manifiesto que no sólo los periodistas pueden utilizar hoy en día la técnica de la cámara oculta. Cualquier ciudadano o ciudadana, a través del teléfono móvil, puede grabar video o audio y difundirlo a través de Internet, sin que tengan conocimiento las personas que son grabadas. De esta forma el debate del uso de la cámara oculta queda abierto a nuevas perspectivas.