Berlín. — Justo antes de Navidad estalló en Alemania una “bomba mediática”: Claas Relotius, redactor del semanario Der Spiegel que con solo 33 años había sido reconocido con un buen número de premios periodísticos, confesó que había falsificado gran parte de sus artículos y que algunos de los protagonistas de estos eran sencillamente inventados. (Artículo de Aceprensa)