Poco antes de las elecciones norteamericanas un artículo hizo saltar las alarmas: unos adolescentes macedonios estaban ayudando a Trump difundiendo noticias falsas en Internet. Luego vimos que estas historias no sólo venían de los Balcanes y la red entera parecía llena de las llamadas fake news. Algunas eran tan inverosímiles como la que acusaba al equipo de Clinton de estar involucrado en una red de pedofilia gestionada desde una pizzería de Washington DC.

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