De ACEPRENSA: Las grandes compañías tecnológicas han delegado en el público y en los periodistas el “trabajo sucio” de detectar contenidos dañinos que contravienen sus propias normas de uso.

Sin embargo, este sistema no funciona, sostiene Sam Levin en The Guardian. Entre otros casos recientes, videos virales de YouTube mostraban a niños siendo torturados, teorías de conspiración ofensivas para las víctimas de matanzas y niñas vestidas de modo provocativo. Esos contenidos atrajeron millones de visitas y hasta hace poco estaban accesibles, pese a las quejas de usuarios. Sin embargo, pocas horas después de que algunos medios de comunicación se dirigieran a YouTube para señalarlos y pedir comentarios a la compañía, fueron retirados.

Según Levin, los periodistas se han convertido en los moderadores de facto para las grandes redes sociales, sacando a la luz el contenido ofensivo que las mismas compañías no han sabido detectar y que entonces retiran para evitar la mala publicidad. Sin embargo, dice, este sistema está fracasando.

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