Manu Leguineche, fallecido en enero a los setenta y dos años, encarna al periodista total: del redactor deportivo al corresponsal de guerra (y paz). Maduró en el oficio con Miguel Delibes en El Norte de Castilla, y también trabajó en Televisión Española. Fundador de las agencias de noticias Colpisa y Fax Press, su última «misión» consistió en dirigir Siglo xxi, revista que él mismo impulsó. (…)

Si el hombre está formado de cuerpo y alma, el periodista es cuerpo, alma y pasaporte. «Lo esencial es no perder el sentido del humor. Y del amor, si es que lo tienes», decía Leguineche. Cuando eso ocurre, la pasión periodística lo fertiliza todo. El mundo no necesita más cínicos. El mundo necesita periodistas. (número 684 Nuestro Tiempo Julio – Septiembre 2014)