Estructura y Contenido

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ESTRUCTURA Y CONTENIDO

LA ÉTICA Y EL DERECHO DE LA INFORMACIÓN ANTE LA IMPRUDENCIA MEDIÁTICA

Formulario de Inscripción
 

Universidad Católica de la Santísima Concepción
Concepción (Chile), 15 y 16 de noviembre de 2012


Tienen un gran sabor profético aquellas palabras de Walter Lippmann en 1920. Con los ojos puestos en los errores, imprudencias y desmesuras de la prensa norteamericana, Lippmann clamaba: “Si los editores no se enfrentan con la realidad e intentan corregirla, algún día el Congreso, en un acto de ira e impulsado por una opinión pública furiosa, actuará sobre la prensa con un hacha”.

¿Está la opinión pública furiosa o indignada con los medios informativos? ¿Por qué? Y si lo está, ¿cuáles son las soluciones? ¿Endurecer el Derecho positivo? ¿Potenciar la Ética de la Información para que se enseñe y se enseñe mejor en las Universidades? ¿Estimular un clima de mayor libertad y responsabilidad en las Empresas de comunicación y en sus Redacciones?

Tal vez la tentación de blandir el hacha se dé en todos los tiempos. Por eso, es necesario no perder ni la serenidad ni el sentido de la justicia ni el sentido de la prudencia. Algunos hombres o mujeres de la comunicación han decidido traspasar la gruesa raya roja que separa el derecho a la información y la información o el entretenimiento basura. Para ganar dinero fácil. Para aumentar su manipulación social. Para salir de sus problemas de estructura y financiación por el atajo de un muladar.

Hay una imprudencia mediática –forzoso y realista es reconocerlo- que aúna y define los excesos y extravíos más frecuentes de los medios de comunicación. Y al final de estos abusos siempre queda el rastro caliente y doloroso de los daños injustos causados a las personas y a la sociedad.

Otras veces, cuando los medios actúan con independencia, libertad, riesgo y competencia, es decir, cuando actúan con justicia y con prudencia, pueden producir también daños personales o sociales, pero esos daños no pueden calificarse de injustos. Se producen, a veces, de forma inevitable al cumplir rectamente la función social de informar.

¿Será posible razonar sobre ambas posibles situaciones? ¿Cuándo son injustos los daños causados por los medios? ¿Cuándo esos daños pueden calificarse de justos?

En medio de una sociedad más o menos airada con sus medios de comunicación, el Congreso quiere avanzar en la jurisprudencia y en la ethosprudencia de la comunicación. Llevar la justicia y la prudencia a proyectar su luz sobre los daños justos o injustos que la comunicación produce en el ámbito personal y social.

Se abordará el tema principal del Congreso mediante la profundización en las siguientes áreas:
A. Cómo se pueden aliviar los excesos y extravíos de los medios de comunicación
B. ¿Qué papel tienen las Facultades de Comunicación en la revitalización teórica y práctica del Derecho y la Ética de la Comunicación?
C. ¿Es necesario y suficiente que las informaciones sean verdaderas para que puedan difundirse?
D. Cuándo la justicia o la prudencia exigen que se comunique la verdad

El Congreso abre espacio en su segunda jornada a dos paneles de experiencias prácticas en la docencia de la Ética y el Derecho de la Información, y anima a los congresistas que son profesores de estas materias a aportar sus mejores experiencias.

Detalle de cada una de las Áreas:

A. Cómo se pueden aliviar los excesos y extravíos de los medios de comunicación

No resulta difícil hacer el inventario de los principales pecados periodísticos y describir el particular Juicio Final que nos espera a los periodistas. Es fácil coleccionar historias truculentas sobre los errores periodísticos o ser injustos olvidando o poniendo en sordina el heroísmo, la belleza y la función social que cumple en todo el mundo el buen periodismo. Pero, como ha descrito Meyer, “resulta mucho más difícil tratar de encontrar una solución racional para los problemas de la profesión”.

El Congreso CIEDI invita en esta Ponencia y en las correspondientes Comunicaciones a hablar de las imprudencias mediáticas contemporáneas, especialmente en prensa, televisión e internet, pero con un ruego metodológico inexcusable: A los excesos y extravíos presentados ha de unirse su posible solución, mejor aún, su posible alivio, las soluciones macro o micro que puedan mejorar la situación. En esto consiste la crítica constructiva.

B.
¿Qué papel tienen las Facultades de Comunicación en la revitalización teórica y práctica del Derecho y la Ética de la Comunicación?

En el panorama de las Facultades de Comunicación pueden darse situaciones muy diferentes. Desde Facultades que no tienen Derecho o Ética de la Comunicación en su currículo académico, hasta Facultades que han hecho de ambas materias el eje importante del área valorativa de la comunicación, o Facultades que sienten –sin adivinar bien el camino- que ambas disciplinas requieren una reconstrucción de profundo calado.

Desde la perspectiva de las Facultades, intentar aliviar los excesos y extravíos de los medios de comunicación es asegurar la adecuada formación iusinformativa y ética de todos sus estudiantes, en la Universidad y también después.

Pero hay algo más. Las Facultades de Comunicación ¿deben desentenderse de la situación real, ética y jurídica, de la comunicación de su país? ¿O deben, por el contrario, salir al encuentro de la realidad, analizarla, racionalizarla y proponer soluciones para los defectos, errores y perplejidades de la situación? ¿Conviene vivir en un cierto des-compromiso social y político o, sin perder las condiciones y el aire de la Universidades, afrontar los problemas reales e intentar arreglarlos?  


C.
¿Es necesario y suficiente que las informaciones sean verdaderas para que puedan difundirse?

Suele aceptarse pacíficamente, aunque haya también voces discordantes, que la mentira informativa tiene siempre una injusticia intrínseca que produce en términos personales y sociales un perjuicio injusto. ¿Pero la verdad y solo la verdad legitima la difusión de las informaciones? ¿Se necesita que concurra algo más? ¿Qué es, en términos jurídicos o en términos éticos, ese posible plus, si realmente ese plus existe?

Sin ánimo exhaustivo, suelen considerarse parte de ese plus varios conceptos que tienen contornos y definiciones difíciles: No son publicables, se dice, –aunque sean verdaderas- ni las informaciones referidas a la vida privada en un sentido muy estricto, ni a la intimidad. Y suele decirse algo más: las cosas verdaderas publicables, además de que no estén referidas a la vida privada en sentido estricto o a la intimidad, han de ser relevantes, han de afectar a lo que el pensamiento clásico denominaba como bien común o general. Lo público necesita tener la legitimidad del interés público.

Pero ¿quién y cómo se evalúa si algo tiene interés público, común o general? ¿Hay algún otro ingrediente para que la verdad sea publicable? Todos estos matices ¿no abren la puerta al intervencionismo estatal o a cualquier forma de censura previa disfrazada de ética?


D. Cuándo la justicia o la prudencia exigen que se comunique la verdad

Detrás de esta hipótesis de trabajo se encierran cuestiones y problemas, no siempre bien planteados y tal vez por ello casi nunca bien resueltos. Por citar únicamente tres manifestaciones contrarias al deber de comunicar la verdad: la falta de transparencia de la vida pública o de la privada en conexión con la vida pública; la praxis frecuente y silenciosa de la manipulación informativa dentro de la empresa de comunicación; y la autocensura.

En conexión con estos defectos estructurales de la comunicación pueden darse:
- la falta de articulación eficaz del deber público de informar de forma integral, verdadera y transparente;
- los secretos y seudosecretos oficiales abusivamente resueltos;
- la inexistencia de principios editoriales y de su oportuno control profesional interno en las empresas de comunicación;
- la transparencia que han de tener las empresas de comunicación para aclarar en términos sociales quién dice qué;
- las empresas de comunicación, públicas o privadas, no siempre entendidas,  en términos sociales, como organizaciones de techo y paredes de cristal;
- el deber de publicar las verdades cuya ocultación afecta negativa e injustamente al bien general.


PROGRAMA DETALLADO Jueves, 15 noviembre
 

09.00 h.    Recepción de participantes y entrega de documentación

 

09.30 h.    Saludo de bienvenida

                 Dr. Juan Miguel Cancino, Rector de la Universidad Católica de la Santísima Concepción

 

09.45 h.    Introducción al Congreso

                 Dr. Carlos Soria

 

10.30 h.    Pausa café

11.15 h.    Ponencia A

                 Presentación del ponente y breve referencia a las comunicaciones

11.30 h.    Ponencia: Cristián Zegers, Director de El Mercurio

12.15 h.    Coloquio abierto

 

13.00 h.    Almuerzo en el Campus

15.00 h.    Ponencia B

                 Presentación del ponente y breve referencia a las comunicaciones

15.15 h.    Ponencia: Mario Urzúa, decano de la Facultad de Comunicación, Hª y CC. Sociales

16.00 h.    Coloquio abierto

 

16.45 h.    Pausa café

17.00 h.    Ponencia C

                 Presentación del ponente y breve referencia a las comunicaciones

17.15 h.    Ponencia: Enric González, corresponsal de El País en Jerusalén

18.00 h.    Coloquio abierto

 

21.00 h.    Cena en el Club Concepción

Viernes, 16 noviembre

09.30 h.    Ponencia D

                 Presentación del ponente y breve referencia a las comunicaciones

09.45 h.    Ponencia: Juan José García Noblejas, profesor de la Pontificia Università della 
                Santa Croce (Roma)
10.30 h.    Coloquio abierto

 

11.15 h.    Pausa café

 

11.30 h.    Experiencias docentes en Ética y Derecho de la Información

 

12.30 h.    Ensayo Final: Fernando Gutiérrez, director del Magíster en Comunicación Creativa
                en Escuela de Periodismo UCSC

 

13.30 h.    Almuerzo en el Centro Español de Concepción

                Entrega de Actas y Certificados, y fin del Congreso


Sábado, 17 noviembre
 

09.00 h.    Salida hacia la ciudad de Cañete (2 h. en bus)

 

11.00 h.    Visita cultural a la Provincia de Arauco, corazón de la cultura mapuche y bastión de
                la resistencia indígena durante la Conquista. Incluye visita al Lago Lleu-Lleu,
                aldea mapuche, y sitios históricos

 

14.00 h.    Almuerzo preparado por los alumnos de la carrera de Gastronomía Intercultural 
                Mapuche de la Universidad Católica de la Santísima Concepción Sede Cañete

 

18.30 h.    Regreso a Concepción